La posibilidad de un mercado para personas con situación económica resuelta, se presenta como un mercado para distintas ciudades, donde el motor es la convivencia y la sustentabilidad.

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Diversas localidades fronterizas como el corredor Tijuana-Rosarito-Ensenada; destinos de playa como Puerto Vallarta y Rivera Nayarit, Los Cabos, Rivera Maya; destinos coloniales y Pueblos Mágicos como San Miguel de Allende, Todos Santos y Ajijic, entre otros, han despertado apetito por parte de compradores extranjeros, pero para los nacionales la oferta de sitios y destinos es mucho más amplia.

En términos generales, las personas que adquieren los llamados second homes o segundas residencias, son personas que tienen resueltos en gran medida temas como vivienda, salud y trabajo en su lugar de origen, con una solvencia que les permite tener la oportunidad de invertir o adquirir activos adicionales, por lo que no necesariamente existe una urgencia por deshacerse del activo por esta condición sanitaria.

En México, se han incrementado las ventas de segundas residencias o vacacionales de una manera disruptiva y contrastante debido a las condiciones que imperan en la mayoría de los sectores e industrias de la economía formal.

La evolución y el ritmo de venta de las propiedades vacacionales ha tenido buen desempeño en destinos de playa, varios destinos coloniales y otros que ofrecen contacto con la naturaleza, en donde los nuevos residentes se sienten como locales.

Además, México es reconocido en el mundo como un destino turístico, con una rica oferta cultural, gastronómica, de entornos naturales, playas y de experiencias; y que además goza de un extraordinario clima y una destacada hospitalidad de su gente y con calidad de vida.

“Esta condición motiva a que varios grupos y segmentos del mercado, tanto nacionales como extranjeros, quieran adquirir propiedades conocidas como segundas residencias o vacacionales en destinos en los que han generado cierta lealtad y por lo regular, antes de adquirir una residencia vacacional las personas registran visitas previas al destino de tres a cinco veces, conectan y gustan de la oferta”, señaló Pedro Delgado Beltrán, director de la división de Hospitality de Newmark México y LATAM.

El confinamiento como reflexión de vida

La pandemia está generando una afectación económica que impacta en el corto plazo, mermando en algunos casos la capacidad económica de las personas, sin embargo este periodo de confinamiento forzado ha invitado al replanteamiento de paradigmas que regían nuestro día a día, anticipando a mediano plazo el robustecimiento y la confianza por emprender acciones más conscientes de la convivencia humana.

Por tanto, la oferta de espacios de residencia vacacional en donde se estén privilegiando estas dos condiciones de comunidad sustentable, tiene un bono adicional de interesados en un mercado que presenta perspectivas positivas en el mediano y largo plazo.

A lo largo del último año muchas de las propiedades vacacionales o segundas residencias, se convirtieron en la principal para los propietarios, y en otros casos, ocupadas por familias como habitación temporal en renta por periodos prolongados, ofreciendo la facilidad de cambiar de entorno y ambiente, atendiendo protocolos de bioseguridad que la actual condición presenta.

Un factor determinante ha sido la tecnología y los conceptos de sustentabilidad en los destinos turísticos.

“La conectividad con el mundo para seguir teniendo presencia, formación y generar negocio, entre otros, abrieron la posibilidad de cambio de residencia temporal y la propuesta de venta por parte de algunas agencias en bienes raíces que refieren la operación de compra como una inversión que puede generar rendimientos”, agregó Delgado Beltrán.