|  

Se espera que la disminución de las tensiones inflacionistas en los mercados de materias primas aplique al precio durante los próximos meses.

0 No me gusta0

En España, los materiales que se utilizan para la construcción están cerca de alcanzar su máximo, no obstante, el segundo semestre de 2022 (2S22) traerá buenas noticias al esperarse un descenso gradual del precio, según previsiones de CBRE.

Así, el reajuste paulatino de los costos de construcción, se revertiría a un tercio del incremento registrado en los últimos dos años. Por lo que el sector de la construcción volverá a alcanzar los niveles de equilibrio a largo plazo, en el 2025.

 

 

De acuerdo con los últimos datos del Ministerio de Fomento español, los materiales de construcción costaron un 38% más que en el 2020. Sin embargo, la disminución de las tensiones inflacionarias en los mercados de materias primas debería influir en el precio durante el 2S22, de acuerdo con una publicación de brainsre.news.

“El fin de la escalada de los costos de construcción, y su posterior descenso, ayudarán a paliar las consecuencias arrastradas durante los últimos meses en el sector, y traerán consigo nuevas oportunidades de desarrollo. Confiamos que el sobrecosto actual acabe por absorberse completamente en el 2025”, señaló Joan Pina, director de Econometric Forecasting de la consultora.

 

¿Cómo impactarán los costos al sector inmobiliario?

El inesperado incremento de los costos ha impactado directamente al sector inmobiliario español. Tiene un efecto dominó, ya que el aumento es un problema importante en el ámbito de obra nueva residencial, donde el precio de los materiales representa un porcentaje importante del costo total de la vivienda.

 

La subida estimada es de entre 6 y 8% adicional, un incremento que se trasladará al precio final de la vivienda a medida que se vayan comercializando las promociones residenciales afectadas por esta alza.

 

Para evitar un deterioro de las ratios de accesibilidad a la vivienda y de cara a futuros proyectos, la firma recomienda reducir los costos mediante la digitalización y la construcción industrializada, además de agilizar los trámites urbanísticos.

En lo que respecta a la obra no residencial, registra mayores estragos ante el aumento de los costos al requerir una mayor cantidad de los materiales que más se han encarecido. En estos casos, el incremento medio de presupuestos de cada obra alcanza cifras de entre un 23 y un 28%, si se tienen en cuenta niveles previos a la pandemia.

 

 

También, la escasez de materiales influye en los plazos de construcción, con un retraso promedio de entre dos y tres meses sobre la fecha inicial prevista de fin de obra.

Además, el impacto sobre la actividad, se ha manifestado tanto en el proceso de ejecución como en el estudio de las obras: en las obras en ejecución, los constructores ven cómo sus beneficios merman. Por su parte, los promotores comienzan a ralentizar sus planes de negocio en un intento por no trasladar el sobrecosto de las operaciones al cliente final.

 

En este punto, se recomienda “realizar una ingeniería de valor del proyecto para buscar alternativas a aquellos materiales o soluciones constructivas que tengan un impacto mayor en el incremento de costos”.

 

Las obras en estudio asisten a la subida de los presupuestos con el objetivo de cubrir posibles aumentos imprevistos de materiales; a la reducción de los plazos de validez de las ofertas, que pasan de los seis meses en niveles prepandemia a los 10 y 15 días actuales y, por último, a la extensión de los plazos de ejecución.

Los presupuestos también están superando las previsiones, con un aumento interanual de entre 10 y un 25%. “Hay que buscar alternativas contractuales, al modelo de precio cerrado, e incluir en lo posible la prefabricación de elementos y soluciones industrializadas, que permite una mayor certeza sobre futuros costos”, comentó Alberto de Frutos.