Además, la falta de obras significativas de infraestructura en México eliminó hasta un 30% el consumo de concreto.

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Más de 2 mil micro, pequeñas y medianas constructoras desaparecerían o se verían afectadas, ante la decisión del gobierno federal de encargar al Ejército obras como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, Tren Maya, la remodelación de hospitales o construcción de las sucursales del Banco del Bienestar.

Francisco Solares Alemán, presidente nacional de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), dijo que estiman “que esto está afectando a muchas empresas, quizá del orden de 2,000, no es un cálculo preciso, pero la afectación es en general para la industria, de ese orden pudiéramos tener un impacto general para todas las empresas constructoras”.

Además, Eduardo de la Peña, socio de Infraestructura y Proyectos de Capital de Deloitte, agregó que un verdadero plan estratégico de infraestructura y la iniciativa de sumar al sector privado serán clave para reactivar a la industria durante la pandemia. “En México, la participación privada en cuanto a financiamiento de infraestructura es como de un 20 o 25%, cuando en otros países es más o menos el 45%”.

En 2020 la inversión total en proyectos de infraestructura registrados en todo el país, alcanzó los 49,232 millones de pesos, de los cuales apenas un 4% fue a la participación de estas pequeñas empresas, de acuerdo con datos de la CMIC.

Solo en el año pasado, la cámara registró el cierre de 9,000 empresas afiliadas a la cámara, luego que al menos unos 2,000 negocios tuvieron que ‘bajar la cortina’ tras quedarse sin liquidez, personal o proyectos a raíz de la emergencia sanitaria.

“Muchos trabajos, proyectos, obras que hacían estas empresas, por ejemplo, la de las escuelas se han quedado sin trabajo, las de los caminos también, y eso implica una menor oportunidad de poder seguir existiendo como empresas”, señaló la CMIC.

Por su parte, Ana Laura Burciaga, presidenta de la Asociación Mexicana de la Industria del Concreto Premezclado (AMIC), afirmó a El Financiero que la falta de obras significativas de infraestructura eliminó hasta una tercera parte el consumo de concreto.

”Todavía estamos por alrededor de una pérdida de un 30% del consumo de concreto que no hemos recuperado, tenemos números que hace mucho no se veían y un gran impacto es el de la falta de la inversión extranjera en la construcción, en nuevos desarrollos, inversiones y conjuntos industriales”.

Agregó que, para la AMIC, con una capacidad instalada de hasta 800 plantas en el país, es urgente participar en la construcción de infraestructura que se ha frenado desde el 2020 con las restricciones sanitarias y la poca apertura a nuevos proyectos por parte de la iniciativa privada.

”El gobierno está llevando a cabo grandes obras como el aeropuerto de Santa Lucía, la nueva refinería, el Tren Maya, pero en los estados se ven pocas obras de gran magnitud, carreteras, ampliaciones de los puertos, desarrollo dentro de las ciudades, nuevas rutas, están totalmente detenidas y eso ha impactado”, añadió.