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La actividad económica en México inició 2026 con un retroceso mayor al previsto por el mercado, confirmando señales de debilitamiento en el arranque del año. Con base en cifras del INEGI, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) cayó 0.9% mensual en enero, su mayor ajuste desde diciembre de 2024, con descensos generalizados en los tres grandes sectores.

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A tasa anual y con cifras originales, la actividad mostró una contracción de -0.3%, donde el sector industrial fue el principal lastre con una caída de -1.1%, mientras que los servicios apenas crecieron 0.1% y el sector primario avanzó 1.65 por ciento.

 

De acuerdo con el análisis de Banorte, el dato resultó mejor que el consenso del mercado, aunque confirma una “pausa” en la recuperación reciente. Los analistas del banco destacaron que la debilidad fue generalizada, con caídas en ocho de los catorce subsectores de servicios y retrocesos en todos los componentes industriales, particularmente en manufacturas, construcción y minería. No obstante, considera que este desempeño no implica un cambio de tendencia en el corto plazo.

 

Banorte señala que, hacia los próximos meses, la actividad podría retomar dinamismo apoyada por la fortaleza del mercado interno, con indicadores como el consumo —respaldado por remesas, masa salarial y crédito— mostrando resiliencia. Sin embargo, advierte que persisten riesgos externos, especialmente de carácter geopolítico y su impacto en precios y comercio global.

 

 

Por su parte, un reporte de Monex coincide en que el inicio del año refleja un menor dinamismo, tras una caída más profunda de lo anticipado incluso por el indicador oportuno. Subraya que se trata de la primera contracción generalizada en los tres sectores desde septiembre de 2025, con un deterioro particularmente marcado en las actividades secundarias.

 

Monex también identifica señales de moderación en el consumo, con caídas en rubros clave de servicios como esparcimiento, comercio y transporte, lo que apunta a un enfriamiento de la demanda interna. En este contexto, advierte que la recuperación será “frágil y heterogénea”, con debilidad persistente en manufacturas y sectores ligados al consumo.

 

Hacia adelante, la institución anticipa un crecimiento del PIB de 1.49% en 2026, condicionado por factores de riesgo como la incertidumbre comercial y el entorno político-económico.

En conjunto, los datos y análisis coinciden en que el retroceso de enero no necesariamente define la tendencia del año, pero sí evidencia un arranque débil, con la industria como principal foco de preocupación y un entorno externo que seguirá marcando el ritmo de la actividad económica.