|  

El crédito bancario registró en junio su mejor desempeño mensual en lo que va de 2026, impulsado por una recuperación generalizada de sus principales segmentos. Aunque el financiamiento hipotecario mostró una aceleración, el mayor dinamismo continúa concentrándose en el crédito al consumo, mientras que el destinado a la actividad productiva mantiene señales de debilidad.

6 No me gusta0

El crédito otorgado por la banca comercial al sector privado mostró una recuperación significativa durante junio, al registrar su mayor avance mensual desde agosto de 2024. De acuerdo con el análisis de Banamex, el financiamiento bancario creció 1.1% mensual en términos reales y con cifras desestacionalizadas, luego del estancamiento observado en abril y mayo. 

El repunte fue resultado de un mejor desempeño en los tres principales segmentos del crédito. El financiamiento a empresas avanzó 1.4% mensual, el crédito al consumo aumentó 0.9% y el hipotecario registró un crecimiento de 0.5%, superior al 0.2% observado durante mayo. 

 

Ahora bien, en términos anuales, el crédito bancario total aceleró su crecimiento de 1.7% a 3.2% real. El crédito hipotecario también mostró una mejora al crecer 1.5% anual, frente al incremento de 1.0% registrado un mes antes, consolidando una tendencia de recuperación gradual que continúa caracterizándose por un crecimiento moderado, pero constante.

 

Para el mercado de vivienda, este comportamiento representa una señal positiva. La mayor expansión del crédito hipotecario refleja que la demanda por financiamiento para adquisición de vivienda mantiene una trayectoria favorable, apoyada por la estabilidad de las tasas hipotecarias y por un mercado laboral que, aunque enfrenta retos, continúa generando demanda por vivienda.

Sin embargo, el principal motor del crédito bancario continúa siendo el consumo. Este segmento registró un crecimiento anual de 7.6%, impulsado principalmente por el financiamiento automotriz, que aumentó 11.6%, y por las tarjetas de crédito, con un incremento de 8.2 por ciento.

 

 

En contraste, el crédito dirigido a las empresas apenas creció 1.3% anual. La mayor debilidad continúa concentrándose en el sector industrial, cuyo financiamiento cayó 3.5% anual, acumulando siete meses consecutivos de contracciones. El crédito a empresas de servicios avanzó 4.2%, mientras que el destinado al sector agropecuario aumentó 2.9 por ciento. 

Los analistas de Banamex consideran que la aceleración observada en junio refleja una mejora en las condiciones crediticias y una mayor tracción de la demanda interna. Asimismo, destacan que los agregados monetarios muestran condiciones de liquidez favorables y una mayor acumulación de ahorro financiero, sin generar presiones relevantes sobre la economía.

No obstante, advierten que la persistente debilidad del crédito productivo limita la posibilidad de una expansión económica más sólida y equilibrada, ya que el crecimiento del financiamiento continúa descansando principalmente en el consumo de los hogares.

 

Por su parte, Banco Base señaló que, si bien resulta positivo que continúe aumentando el otorgamiento de crédito al consumo, existen señales que ameritan seguimiento. La institución destacó el fuerte crecimiento observado en el uso de tarjetas de crédito durante el año, al considerar que podría reflejar un mayor financiamiento de gasto corriente por parte de los hogares, en un contexto de deterioro del mercado laboral y menor poder adquisitivo derivado de la disminución de las remesas.

 

Además, Banco Base advirtió que el incremento en los niveles de morosidad representa un factor de riesgo, ya que un mayor número de consumidores enfrenta dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras, lo que eventualmente podría restringir su acceso a nuevo financiamiento.

 

En este contexto, el crédito hipotecario se mantiene como uno de los segmentos con el comportamiento más estable dentro del sistema financiero. Aunque su ritmo de crecimiento es inferior al observado en el consumo, continúa mostrando una evolución consistente y respaldada por la naturaleza de largo plazo de este tipo de financiamiento, lo que lo convierte en uno de los componentes más sólidos de la cartera bancaria.