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Los corredores Insurgentes y Norte concentran la nueva demanda de oficinas en la Ciudad de México, impulsando la descentralización corporativa con mejor conectividad y espacios modernos.

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El mercado de oficinas de la Ciudad de México continúa redefiniendo su mapa corporativo. Si durante años los corredores financieros tradicionales concentraron la mayor parte de la demanda de espacios, hoy empresas nacionales e internacionales están ampliando su búsqueda hacia zonas con mejor conectividad, menores tiempos de traslado y una oferta de edificios adaptados a las nuevas necesidades laborales.

 

De acuerdo con información de Grupo FREL, durante el primer trimestre de 2026 los corredores Insurgentes y Norte destacaron como algunos de los mercados con mayor dinamismo, impulsados por la llegada de nuevos corporativos y operaciones de expansión de empresas privadas e instituciones públicas.

 

Entre las transacciones más relevantes se encuentran los movimientos realizados por Total Play y Döhler, así como la contratación de espacios por parte del Instituto Nacional Electoral (INE), reflejo del creciente interés por ubicaciones distintas a los tradicionales centros financieros de la capital.

Insurgentes concentra más de un tercio de la absorción

Los datos de Grupo FREL muestran que el corredor Insurgentes captó 36% de la absorción neta registrada en la Ciudad de México durante el arranque de 2026, consolidándose como el mercado de oficinas con mayor actividad en el periodo.

Además de liderar la demanda, este corredor mantiene la mayor oferta corporativa de la capital al concentrar 19% del Área Bruta Rentable (ABR) de oficinas, lo que le permite incorporar nuevos desarrollos y responder a los requerimientos de empresas que buscan espacios modernos y con mejores condiciones para sus colaboradores.

La ubicación ya no es el único factor

 

El cambio en las preferencias corporativas responde a una transformación en la manera de elegir una oficina. Hoy las empresas valoran aspectos como la accesibilidad mediante transporte público, la disponibilidad de servicios, la cercanía con zonas comerciales y la calidad de los edificios por encima del prestigio histórico de determinados corredores.

 

“La descentralización es una realidad guiada por la movilidad y el balance de vida de los colaboradores. Operar un corporativo que cumpla con los estándares internacionales te obliga a estar presente en cualquier parte de la ciudad. Si el edificio ofrece conectividad de transporte, un diseño biofílico y servicios integrados, las empresas van a mover sus operaciones sin dudarlo", apunta Paulette Lecuona, directora de Marketing de Grupo FREL.

 

 

También, la creciente importancia de la experiencia del colaborador ha modificado las decisiones inmobiliarias de las compañías, especialmente en sectores como tecnología y servicios, donde la atracción y retención de talento se ha convertido en un factor estratégico.

Reducir los tiempos de traslado, disminuir los costos de movilidad y ofrecer acceso a comercios, restaurantes y espacios de bienestar son elementos que cada vez pesan más al momento de seleccionar una sede corporativa.

"El éxito de un corporativo ya no depende de un código postal, sino de su ecosistema interno y las oportunidades de negocio que esto les represente. Las corporaciones tecnológicas y de servicios que están liderando las tomas de espacio en Insurgentes y el Norte de la ciudad lo hacen porque encontraron desarrollos que resuelven la vida diaria de sus empleados. Esa es la nueva definición de ubicación estratégica", sostiene Lecuona.

Un mercado que continúa evolucionando

 

La tendencia confirma que el mercado de oficinas de la Ciudad de México avanza hacia una distribución más equilibrada de la demanda. Si bien corredores como Reforma, Polanco o Santa Fe continúan siendo referentes corporativos, zonas como Insurgentes y Norte comienzan a consolidarse como alternativas competitivas gracias a su conectividad, disponibilidad de inventario y nuevos desarrollos.

 

Para el sector inmobiliario, esta descentralización representa una oportunidad para diversificar la oferta de oficinas y responder a un mercado donde la flexibilidad, la calidad de los espacios y el bienestar de los usuarios son factores determinantes en las decisiones de ocupación.