De acuerdo con la CONDUSEF, un crédito hipotecario es un préstamo destinado a adquirir, construir o remodelar una vivienda. No obstante, especialistas advierten que no todos los esquemas son iguales, por lo que informarse antes de firmar es fundamental.
Banorte comparte una serie de indicaciones básicas para todos los demandantes de un crédito hipotecario, que aportan conocimiento del producto, facilitarán el acceso a un crédito y posteriormente a una propiedad.
Tasa de interés, el precio del dinero: La tasa de interés es el costo anual que el banco cobra por prestar el dinero, aunque el pago se realiza mensualmente. Puede ser fija, variable, variable con tope o mixta.
Actualmente, muchos acreditados (demandantes de crédito) optan por tasas fijas que ofrecen certidumbre a lo largo del plazo. Un ejemplo es Hipoteca Simple de Banorte, que ofrece una tasa fija anual preferencial desde 9.5% y plazos de 5 a 20 años.
Es importante considerar que los intereses se calculan sobre el saldo insoluto —lo que aún se debe— y que durante los primeros años una parte significativa de la mensualidad se destina al pago de intereses.
Plazo y capacidad de pago: Los créditos hipotecarios pueden contratarse desde 5 hasta 30 años. La decisión no debe centrarse únicamente en el monto total a pagar, sino en la capacidad real de cubrir la mensualidad sin comprometer la estabilidad financiera. Cotizar distintos plazos y comparar opciones permite elegir con mayor claridad.
Seguros y pagos anticipados: Generalmente, el crédito incluye seguros de vida, daños y desempleo, integrados en la mensualidad, que brindan protección tanto al acreditado como al patrimonio.
Asimismo, realizar pagos anticipados aplicados directamente al capital —especialmente en los primeros años— ayuda a reducir intereses y acortar el plazo del financiamiento, convirtiéndose en una estrategia clave para disminuir el costo total de la deuda.

