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El 54% de los estadunidenses compraría una casa embrujada si el precio y la ubicación le convencen. Los problemas estructurales y las reparaciones preocupan más que los fantasmas.

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Los fantasmas no necesariamente ahuyentan a los compradores de vivienda en Estados Unidos. Aunque parezca extraño, 54% de los estadunidenses consideraría comprar una casa que supiera que está embrujada, principalmente si consigue un precio más bajo, de acuerdo con el Haunted House Report: 2026 Edition, elaborado por Clever Real Estate.

 

Muestra el estudio, publicado en octubre de 2026, cómo el costo de la vivienda y las condiciones del inmueble pueden influir en las decisiones de compra, incluso cuando la propiedad tiene fama de estar habitada por presuntos espíritus.

 

Entre quienes estarían dispuestos a comprar una casa embrujada, 62% afirma que lo haría si tuviera un precio inferior. Otros factores que podrían convencerlos son pagar menos impuestos a la propiedad, para 41%; encontrar la casa de sus sueños, para 40%; vivir en un vecindario seguro, para 37%, y conseguir una tasa hipotecaria más baja, también para 37 por ciento.

También el costo de la vivienda pesa en las decisiones a largo plazo: 53% de los estadunidenses viviría en una casa embrujada si eso significara no tener que pagar una hipoteca. Además, 57% preferiría una propiedad con fantasmas en el vecindario de sus sueños antes que una vivienda sin actividad paranormal en una ubicación poco deseable.

Los problemas de la vivienda preocupan más que los fantasmas

La encuesta revela que los compradores potenciales temen más a los problemas reales de una propiedad que a las historias sobrenaturales.

Nueve de cada 10 estadunidenses, equivalentes a 91%, se preocupan más por defectos y reparaciones del hogar que por los fantasmas. Entre sus principales temores están el moho, mencionado por 64%; las termitas, por 56%, y el asbesto, por 54 por ciento.

También inquietan los malos vecinos, señalados por 49% de los encuestados; el aumento de la delincuencia y los mayores impuestos a la propiedad, ambos con 45 por ciento.

 

La ubicación es otro factor determinante. El 51% descartaría una vivienda en una zona con altos índices delictivos, mientras que 48% no compraría una propiedad situada a menos de una milla de una instalación de residuos nucleares. Incluso vivir junto a un centro de datos sería un impedimento para 38%, frente a 32% que rechazaría una casa confirmada como embrujada.

 

¿Cuánto menos pagarían por una casa embrujada?

La fama de una propiedad podría influir en su precio de venta, aunque el descuento que esperan algunos compradores parece haberse reducido.

El 46% de quienes considerarían vivir con fantasmas todavía ofrecería menos del valor de mercado por una casa que cumpliera con sus demás requisitos. Sin embargo, esta proporción es menor al 68% registrado en 2025.

 

 

Ahora bien, entre los compradores que pedirían un descuento, 60% buscaría pagar menos de 50,000 dólares por debajo del valor de mercado, mientras que 40% intentaría obtener una reducción de esa cantidad o más.

La ubicación y las características del inmueble podrían explicar parte de esta disposición: para algunos compradores, una propiedad atractiva y bien situada compensa el temor a lo paranormal.

Uno de cada cinco estadunidenses cree haber vivido en una casa embrujada

El informe también encontró que 19% de los estadunidenses considera que ha vivido en una casa embrujada. La percepción es más frecuente entre las generaciones jóvenes: 27% de los millennials y 21% de la generación Z afirman haber tenido esa experiencia, frente a 8% de los baby boomers.

 

A pesar de estas creencias, 71% de los encuestados no se mudaría inmediatamente si descubriera que su vivienda está embrujada. Entre las razones figuran el apego a la casa, mencionado por 36%; la imposibilidad de pagar una mudanza, por 30%, y el elevado costo de otras viviendas, por 26 por ciento.

 

Y, además, 57% estaría dispuesto a pagar para intentar eliminar la supuesta presencia de espíritus. De ellos, 18% gastaría 1,000 dólares o más en ese tipo de servicio.

Vender una casa embrujada también plantea desafíos

La percepción de una propiedad puede complicar su comercialización. Según el estudio, 67% de los estadunidenses no revelaría voluntariamente que una casa está embrujada al venderla; 10% afirma que no lo haría ni siquiera si la ley se lo exigiera.

El informe señala que Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts y Minnesota cuentan con disposiciones específicas relacionadas con la divulgación de información sobre casas embrujadas. Las obligaciones concretas dependen de la legislación aplicable en cada estado.

 

En conjunto, los resultados muestran que el supuesto carácter paranormal de una vivienda no es necesariamente un obstáculo definitivo para comprarla. Para una parte de los estadunidenses, un precio conveniente, una buena ubicación y la posibilidad de reducir los costos de vivienda pueden pesar más que el miedo a los fantasmas.