Los centros comerciales están dejando de ser espacios destinados únicamente a comprar. En México, el cambio en los hábitos de consumo está llevando a los operadores inmobiliarios a incorporar gastronomía, entretenimiento, bienestar y actividades recreativas para aumentar las razones por las que las personas visitan y permanecen en estos espacios.
Tan solo, el portafolio comercial de FUNO registró una ocupación de 93.9% al segundo trimestre de 2026. En el mismo periodo, los ingresos de propiedades constantes crecieron 7.2% frente al segundo trimestre de 2025, mientras que el segmento comercial tuvo un avance de 9.2 por ciento.
Además, el fideicomiso cuenta con más de 2,900 inquilinos comerciales, cuya evolución permite identificar cambios en las preferencias de los consumidores y ajustar la mezcla de marcas, restaurantes, entretenimiento y servicios dentro de sus propiedades.
Centros comerciales como espacios de convivencia
La estrategia parte de una transformación en la manera en que los consumidores utilizan estos inmuebles. Además de realizar compras, buscan lugares donde puedan comer, descansar, entretenerse o participar en actividades.
“Concebimos a los centros comerciales como entornos abiertos, funcionales y flexibles, donde la distribución incorpora terrazas, restaurantes, zonas de descanso y espacios para actividades culturales y recreativas. La experiencia se convierte así en un componente estratégico de nuestros activos retail tanto para visitantes como para inquilinos. Esa combinación permite que los centros comerciales formen parte de la vida cotidiana de las comunidades”, indica Gonzalo Robina, director general adjunto de FUNO.
Gastronomía y entretenimiento ganan espacio
La evolución del retail también está relacionada con la búsqueda de actividades que complementen las compras. Getin, firma especializada en Retail Analytics, identifica un mayor interés de los consumidores mexicanos por integrar actividades recreativas, gastronómicas y de ocio a sus visitas a los complejos comerciales.
“En los últimos años, hemos detectado una creciente tendencia en los compradores mexicanos por priorizar actividades recreativas, gastronómicas y de ocio dentro de los complejos comerciales. Este comportamiento no solo continúa fortaleciéndose en 2026, sino que redefine completamente la función del retail físico y del comercio minorista”, destaca Getin.
Bajo este enfoque, restaurantes, actividades deportivas, espacios de bienestar y propuestas para familias amplían el uso de las plazas durante diferentes momentos del día.
Mitikah, un ejemplo del modelo
Dentro del portafolio de FUNO, Mitikah representa uno de los activos que concentra esta combinación de usos. El complejo registra una afluencia anual superior a 22 millones de personas y cuenta con más de 103,000 metros cuadrados, equivalentes a 168 establecimientos orientados a compras, restaurantes, ocio y entretenimiento, entre otras actividades.
La arquitectura también forma parte de esta transformación. Los espacios interiores y exteriores, terrazas, áreas de descanso y zonas de convivencia buscan facilitar recorridos más abiertos y flexibles dentro de los complejos.
El retail también incorpora sostenibilidad
Incluye la evolución de los centros comerciales otros elementos relacionados con su operación. FUNO señala la implementación de iniciativas de sostenibilidad enfocadas en mejorar la eficiencia en el consumo de agua y energía dentro de su portafolio comercial.
La apuesta del fideicomiso apunta a que los centros comerciales tengan una relación más estrecha con las comunidades en las que se encuentran y funcionen como espacios de uso cotidiano, más allá del momento de compra.
Para FUNO, se trata de una transformación de largo plazo: los activos comerciales deberán responder a consumidores que buscan espacios donde puedan comprar, comer, entretenerse, convivir y descansar.
A junio de 2026, Fibra Uno operaba un portafolio total de 620 propiedades, con más de 12.5 millones de metros cuadrados y presencia en todos los estados de México. Dentro de esta plataforma, el segmento comercial enfrenta el reto de adaptarse a nuevas formas de consumo y mantener la atracción de sus espacios físicos.


