La seguridad patrimonial de una vivienda no termina cuando el propietario recibe las llaves. Contar con una escritura pública y mantener actualizado el registro del inmueble son elementos fundamentales para acreditar la titularidad y detectar oportunamente movimientos o irregularidades que puedan poner en riesgo el patrimonio.
El riesgo, además, no necesariamente comienza cuando alguien fuerza la entrada a una vivienda. El despojo puede involucrar engaños, documentos falsos, suplantación de identidad, simulación de actos jurídicos o mecanismos para impedir que el legítimo poseedor disfrute del inmueble.
Escritura e inscripción registral, una dupla necesaria
La escritura pública formaliza la adquisición o transmisión de una propiedad y constituye una herramienta para acreditar quién es su propietario. Sin embargo, su protección se fortalece cuando está correctamente inscrita en el Registro Público de la Propiedad, ya que este registro permite conocer al titular y consultar información relacionada con gravámenes, limitaciones o afectaciones del inmueble.
Por ello, no basta con guardar el documento en un cajón. Kallify recomienda verificar que la escritura esté inscrita y que datos como nombre del propietario, ubicación, superficie y antecedentes coincidan con la información del folio registral.
También es importante regularizar operaciones o situaciones pendientes, como compraventas, sucesiones, copropiedades y cancelaciones de hipoteca.
Alertas para detectar movimientos
Una medida preventiva consiste en utilizar las alertas inmobiliarias o registrales disponibles en cada entidad.
Kallify aclara que estas alertas no bloquean una operación ni sustituyen la revisión registral, pero pueden ayudar al propietario a detectar movimientos que desconozca y actuar con mayor rapidez.
Cuidar escrituras, identificaciones y datos personales
La documentación también forma parte de la defensa patrimonial. Las escrituras y documentos originales deben conservarse en un lugar seguro y es recomendable contar con copias digitales para consulta.
Aconsejan los expertos no entregar escrituras, identificaciones o firmas a personas cuya identidad y atribuciones no hayan sido verificadas. Cuando sea necesario compartir documentación para algún trámite, conviene identificar quién la recibe y para qué será utilizada.
Lo mismo aplica para gestores e intermediarios. Antes de entregar documentos o realizar pagos, es recomendable confirmar su identidad, solicitar contratos y comprobantes y desconfiar de solicitudes de dinero sin evidencia del trámite.
Un inmueble vacío también requiere vigilancia
En el caso de propiedades rentadas, es importante conservar el contrato, comprobantes de pago, inventario y constancias de entrega, documentación que puede resultar relevante ante una controversia.
¿Qué hacer si encuentras tu inmueble ocupado?
Si el propietario detecta que personas ajenas ocupan su vivienda o se presentan como propietarias, la recomendación es no enfrentarlas ni intentar recuperar el inmueble por la fuerza.
Kallify señala que se debe solicitar apoyo de las autoridades, presentar la denuncia ante el Ministerio Público o la Fiscalía competente y conservar toda la evidencia relacionada con el caso.
Para respaldar la denuncia, conviene tener disponible la escritura, datos de inscripción, identificaciones, contratos, comprobantes, fotografías y comunicaciones relacionadas con la propiedad.
Esto es relevante porque la protección legal no se limita al título de propiedad. La legislación penal también contempla la protección de la posesión y el disfrute material del inmueble. Incluso el propietario puede enfrentar consecuencias si intenta recuperar por cuenta propia un inmueble que se encuentra legalmente en posesión de otra persona.
Revisar antes de vender, comprar o poner una propiedad como garantía
Tener escritura tampoco significa automáticamente que el inmueble esté jurídicamente listo para cualquier operación. Antes de vender, comprar o utilizar una propiedad como garantía, es conveniente contrastar la documentación con la información registral.
“Existe la percepción de que contar con una escritura significa que un inmueble está listo para venderse o utilizarse como garantía, pero no siempre es así. La dictaminación jurídica permite contrastar la documentación con la información registral y revisar aspectos como la titularidad, antecedentes, gravámenes o adeudos, para conocer con claridad el estado jurídico de la propiedad antes de tomar una decisión patrimonial”, señaló Diana Sandoval, directora General de Kallify.
Agregó la especialista que una revisión jurídica también permite identificar qué elementos necesitan corregirse antes de llevar una propiedad al mercado.
“La dictaminación jurídica no solo ayuda a identificar posibles inconsistencias, también permite definir qué aspectos deben corregirse para que un inmueble pueda incorporarse a una operación con mayor certeza. Cuando es necesario regularizar algún elemento, contar con un proceso de gestoría y seguimiento brinda mayor orden y visibilidad a cada etapa, favoreciendo operaciones más transparentes para propietarios, compradores, asesores y desarrolladores”, agregó Sandoval.

