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El crowdfunding inmobiliario en México, que hasta ahora se había concentrado principalmente en el financiamiento de proyectos de vivienda, comienza a expandirse hacia segmentos tradicionalmente reservados para inversionistas institucionales, como los inmuebles comerciales e industriales.

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Esta evolución busca diversificar las alternativas de inversión disponibles para el público y facilitar el acceso a activos que históricamente requerían montos elevados de capital y estructuras de inversión más complejas.

Y en este contexto, la plataforma regiomontana Inverteca inició operaciones como Institución de Financiamiento Colectivo (IFC) autorizada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), bajo el marco de la Ley Fintech, con un modelo enfocado en proyectos inmobiliarios comerciales e industriales.

 

A diferencia del crowdfunding inmobiliario que ha ganado presencia en desarrollos habitacionales, este esquema permite que inversionistas participen en activos que generan ingresos por arrendamiento, como inmuebles comerciales, naves industriales y otros bienes productivos, mediante aportaciones desde 5,000 pesos.

 

El modelo funciona como un intermediario entre propietarios o desarrolladores que buscan financiamiento e inversionistas interesados en obtener exposición al mercado inmobiliario sin adquirir directamente un inmueble. La plataforma selecciona y estructura los proyectos, mientras que los participantes deciden en cuáles invertir.

 

 

De acuerdo con Daniel Quintanilla, director general de Inverteca, los rendimientos estimados de estos proyectos provienen tanto de los ingresos por renta como de la plusvalía del inmueble, aunque precisó que su desempeño depende de variables como la ocupación, las condiciones de los contratos de arrendamiento y la evolución del valor del activo.

 

La empresa inició operaciones formalmente en agosto de 2025, después de obtener la autorización de la CNBV, convirtiéndose en la primera plataforma de crowdfunding inmobiliario regulada con origen en el norte del país.

Entre los primeros activos incorporados a su plataforma se encuentran un portafolio de propiedades comerciales, industriales y educativas estructurado mediante un fideicomiso, así como una nave industrial ubicada en Santa Catarina, Nuevo León, ambos con contratos de arrendamiento vigentes.

La incursión del crowdfunding en los segmentos comercial e industrial refleja la evolución del mercado de inversión inmobiliaria en México, al ampliar las opciones de diversificación para inversionistas minoristas y acercarles un tipo de activos que, hasta hace pocos años, estaba prácticamente limitado a fondos especializados, family offices e inversionistas de gran escala.