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La vivienda en Estados Unidos cerró 2025 como mayormente inasequible: en 99% de los condados los precios superan los niveles históricos, aunque hacia el final del año hubo ligeras mejoras impulsadas por la baja en tasas hipotecarias.

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El acceso a la vivienda en Estados Unidos cerró 2025 como uno de los principales retos para compradores y familias. De acuerdo con el más reciente Informe de Asequibilidad de Vivienda de ATTOM, al cuarto trimestre del año las casas y condominios resultaron menos asequibles que su promedio histórico en prácticamente todo el país, pese a ligeras mejoras hacia el cierre del año.

 

Muestra el estudio que en 99% de los condados analizados, el precio de la vivienda se mantuvo por encima de los niveles que históricamente se consideran accesibles para el ingreso promedio. Esta situación se repitió por tercer trimestre consecutivo, en un contexto donde el precio medio nacional rondó los 365 mil dólares, uno de los niveles más altos registrados.

 

Una leve mejora, pero insuficiente

Aunque el panorama general sigue siendo complejo, el informe identifica una señal moderadamente positiva: en 86% de los condados, la vivienda fue más asequible en el cuarto trimestre de 2025 que en el trimestre previo. Esta mejora estuvo apoyada, principalmente, por una ligera baja en las tasas hipotecarias, que pasaron de niveles cercanos a 6.3% a alrededor de 6.15% para créditos a 30 años.

Sin embargo, esta disminución no ha sido suficiente para revertir el problema estructural. En tres de cada cuatro condados, los gastos asociados a comprar una vivienda —hipoteca, impuestos, seguros— superaron el 28% del ingreso típico, umbral considerado como límite saludable para las finanzas familiares.

Precios que avanzan más rápido que los salarios

Uno de los factores clave detrás de la baja asequibilidad es la brecha entre precios de la vivienda y salarios. En los últimos cinco años, el valor medio de una casa aumentó más de 50%, mientras que los salarios crecieron poco menos de 30 por ciento. Esto ha reducido de forma significativa el poder de compra de los hogares, especialmente para quienes buscan adquirir su primera vivienda.

 

En casi 70% de los condados, los precios subieron respecto al año previo, con alzas destacadas en zonas urbanas y suburbanas de alta demanda. No obstante, algunos mercados comenzaron a mostrar ajustes, con caídas anuales en precios en ciudades como Honolulu, Sacramento o partes de Texas y Florida.

 

Dónde es más difícil —y más fácil— comprar casa

Las mayores dificultades de acceso se concentran en California y Nueva York, donde comprar una vivienda puede consumir entre 70% y más de 100% del salario anual típico, en condados como Kings, Marin, Santa Cruz u Orange. En estas zonas, incluso hogares con ingresos medios enfrentan barreras casi insalvables para comprar.

 

 

En contraste, algunos grandes mercados siguen siendo relativamente más accesibles. Condados como Harris y Dallas, en Texas; Cook, en Illinois; o Filadelfia, en Pensilvania, presentan niveles de gasto habitacional más cercanos a los estándares financieros recomendados.

El ingreso necesario para comprar

A nivel nacional, ATTOM estima que una familia habría necesitado más de 86 mil dólares anuales para adquirir una vivienda promedio sin comprometer su estabilidad financiera. En los mercados más caros, ese requisito se dispara: en algunos condados de California y Nueva York, el ingreso anual necesario supera los 300 mil dólares, una cifra fuera del alcance de la mayoría de los hogares.

Un reto que se extiende hacia 2026

 

Aunque el informe sugiere que el ritmo de crecimiento de los precios podría moderarse y que los salarios han comenzado a cerrar lentamente la brecha en algunos mercados, la vivienda sigue siendo un bien difícil de alcanzar para millones de estadunidenses.

 

De cara a 2026, la asequibilidad dependerá de una combinación de factores: la evolución de las tasas hipotecarias, el comportamiento de los precios y la fortaleza del mercado laboral. Por ahora, el mensaje es claro: comprar casa en Estados Unidos sigue siendo un desafío estructural, incluso en un entorno de ajustes graduales.