La caída esperada en la actividad económica por el Covid-19 plantea un escenario poco favorable para el crecimiento del crédito a las empresas.

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El crédito de la banca al sector privado, en medio de la pandemia, está apoyado por el incremento del financiamiento a las empresas, en tanto el crédito al consumo dejó de ser un motor de impulso. Debido al desempeño económico, las perspectivas son pocos favorables para recuperar el dinamismo.

En videoconferencia de prensa Carlos Serranos, economista jefe de BBVA México, señaló que en particular el crédito a la vivienda (hipotecario) mantiene un ritmo de crecimiento positivo, pero debido a la pérdida de empleo formal, necesariamente impactará negativamente en su crecimiento.

Señaló que la banca mexicana entró a esta contingencia por la pandemia con alto grado de solidez. “A diferencia de otras crisis en México, hoy la banca enfrenta esta situación con importante grado de solvencia y también con niveles elevados de liquidez”. Agregó que el sistema bancario se encuentra entre los más sólidos del mundo en medio de esta crisis.

El crédito al sector privado no financiero creció 11.2% en abril, pero en gran medida fue determinando por el efecto tipo de cambio e inflación, por lo que el crecimiento real fue de 5.4%, que de cualquier manera es significativo en medio de la crisis sanitaria. “Es un crecimiento real importante, explicado porque las empresas han dispuesto de sus líneas de crédito para fortalecer su liquidez”, afirmó Serrano.

El crédito de las empresas aceleró su dinamismo en marzo y en abril de 2020, cambiando la tendencia de desaceleración que inició en julio de 2018 y que se prolongó hasta un mínimo en febrero de 2020. La caída esperada en la actividad económica por el Covid-19 plantea un escenario poco favorable para el crecimiento del crédito a las empresas, sobre todo por su alta correlaciona con la inversión fija bruta que sigue en plena contracción

En contraste, el crédito al consumo acentúa su desaceleración y en abril de 2020 registró en términos reales una caída de -1.9%, la primera caída desde octubre de 2010. En los primeros cuatro meses de 2020, la tasa promedio anual real de crecimiento fue de solo 0.2 por ciento.

El crédito al consumo se correlaciona con el empleo, por lo que la expectativa es que refleje la desaceleración de la actividad económica y el empleo. Anticipan un menor dinamismo en el crédito al consumo en lo que resta del año.

Sobre el crédito a la vivienda, señaló que logró mantener su dinamismo hasta el primer cuatrimestre, con un crecimiento real anual de 6.8 por ciento. Esta dinámica se verá afectado por la correlación que hay con el empleo formal, el cual ya perdió más de un millón de plazas entre marzo y mayo. Puntualizó que el hecho de que veamos destrucción de empleo sin duda va a impactar negativamente al crédito hipotecario. Todavía veremos este año crecimiento en la colocación de crédito a la vivienda, pero posteriormente se verá el ajuste.