La protección de la vida, la seguridad y el patrimonio de las personas debe ser la prioridad de los ingenieros civiles durante todas las etapas de una obra, coincidieron especialistas durante la conferencia “Ética y Ética Profesional en la Ingeniería”, realizada en el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM).
También propuso fortalecer la difusión del Código, impulsar la actualización permanente de los colegiados, organizar foros sobre dilemas éticos y crear un Premio a la Ética Profesional. Asimismo, consideró necesario estudiar los efectos de la inteligencia artificial en la ingeniería civil.
En la apertura del encuentro, Jesús Campos López, presidente del XLI Consejo Directivo del CICM, subrayó la responsabilidad social de quienes diseñan y construyen infraestructura.
“Desde entonces la humanidad comprendió que construir es mucho más que levantar muros y techos, es un acto de confianza”, afirmó, al recordar que las normas de construcción ya estaban presentes en el Código de Hammurabi.
Por su parte, Adrián Lombardo Aburto, expresidente del Consejo de Ética Profesional del CICM, llamó a fortalecer el liderazgo del Colegio mediante la difusión del Código y el análisis de casos reales que ayuden a las nuevas generaciones a reconocer conflictos de interés y malas prácticas.
Bruno Utrera Gutiérrez, integrante del Club de Estudiantes del CICM y alumno de la FES Aragón de la UNAM, advirtió que la corrupción, la negligencia y el silencio ante irregularidades ponen en riesgo la seguridad. Por ello, sostuvo que los futuros ingenieros deben tener la capacidad de cuestionar órdenes y detener obras deficientes, anteponiendo el bienestar social a los intereses personales, políticos o económicos.
Los participantes coincidieron en que la ética profesional no debe limitarse a un código escrito: debe traducirse en decisiones técnicas responsables que protejan a las personas, sus bienes y la confianza de la sociedad en la ingeniería civil.