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La ampliación y remodelación de viviendas impulsan la autoproducción en México. De 8.33 millones de casas con rezago habitacional, 6.14 millones requieren mejoras y más de 824 mil necesitan ampliaciones.

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La construcción de vivienda en México no se limita a desarrollar nuevos inmuebles. Para millones de familias, mejorar su patrimonio significa ampliar una habitación, construir un segundo piso, renovar instalaciones o adaptar espacios para responder a nuevas necesidades. Esta transformación de las casas existentes representa un mercado relevante para la industria de materiales y para la autoproducción de vivienda.

De acuerdo con la actualización del Rezago Habitacional 2025, elaborada por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), México cuenta con 39.6 millones de viviendas, de las cuales 8.33 millones presentan rezago habitacional, equivalente a 21% del total.

 

Ahora bien, de ese universo, 6.14 millones requieren acciones de mejoramiento y 824 mil 434 necesitan ampliaciones. Las cifras muestran que una parte importante de la demanda habitacional se concentra en atender las necesidades de quienes ya tienen una vivienda, pero necesitan adecuarla para mejorar sus condiciones de vida.

 

La vivienda existente, una oportunidad para la construcción

La dimensión de este mercado también se refleja en el peso de la autoproducción. Según el Sistema Nacional de Información e Indicadores de Vivienda (SNIIV), esta modalidad representa 62.8% de las viviendas propias, mientras que las obras autoproducidas equivalen a 56.3% del Producto Interno Bruto (PIB) del sector vivienda.

A ello se suma la demanda de remodelaciones y ampliaciones identificada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). La Encuesta Nacional de Vivienda 2020 reportó que casi seis de cada 10 hogares tenían intención de realizar alguna intervención en su vivienda, principalmente para ganar espacio, mejorar su apariencia, aumentar la comodidad o contar con más dormitorios.

Este tipo de obras puede responder a distintas etapas de la vida familiar: desde la llegada de nuevos integrantes hasta la habilitación de espacios para trabajar o desarrollar actividades productivas. En otros casos, las mejoras permiten aprovechar mejor el terreno disponible sin tener que adquirir otra propiedad.

Para Materiales San Cayetano Express, estas necesidades representan una oportunidad para fortalecer el vínculo entre los proveedores de materiales y las familias que participan directamente en la construcción, ampliación y mantenimiento de sus hogares.

 

“La autoconstrucción no es el problema. El verdadero problema aparece cuando una familia construye sin información, sin orientación y sin conocer las características de los materiales que está utilizando. Autoproducir una vivienda es una manera legítima de construir patrimonio y queremos que ese proceso sea cada vez más seguro, eficiente y profesional”, afirma el Ing. Óscar Montoya, gerente general de Materiales San Cayetano.

 

Capacitación para construir con mayor seguridad

La autoproducción permite que las familias participen directamente en las decisiones y en las distintas etapas de una obra. Sin embargo, ampliar una vivienda o levantar un segundo nivel implica tomar decisiones sobre materiales, costos, sistemas constructivos y seguridad estructural que pueden tener consecuencias importantes para el patrimonio familiar.

Por ello, la capacitación técnica y la asesoría adquieren relevancia. Conocer las propiedades de los materiales, calcular las cantidades necesarias y comprender los procesos constructivos puede ayudar a reducir desperdicios, evitar errores y administrar mejor el presupuesto.

 

 

La Estrategia Nacional de Autoproducción de Vivienda de Sedatu también contempla la asistencia técnica y la comunicación como herramientas para fortalecer la capacidad de las familias de tomar decisiones informadas sobre sus proyectos.

Bajo este contexto, Materiales San Cayetano Express cuenta con tiendas en las que, además de comercializar productos para la construcción, realiza actividades de capacitación dirigidas a personas involucradas en obras, mantenimiento y mejoramiento de viviendas.

 

El conocimiento técnico también puede convertirse en una oportunidad de autoempleo. Aprender sobre materiales y procedimientos constructivos permite desarrollar habilidades que pueden aplicarse en la vivienda propia o transformarse en servicios para otras familias de la comunidad.

 

“Queremos que nuestras tiendas sean espacios donde las personas no solo encuentren materiales, sino también conocimiento. Cuando alguien aprende a utilizar correctamente un producto, a calcular mejor una necesidad o a entender un proceso constructivo, puede evitar errores en su propia obra y, en muchos casos, convertir ese conocimiento en una oportunidad de trabajo”, explica Montoya.

Un mercado que va más allá de la vivienda nueva

El mejoramiento del parque habitacional abre oportunidades para fabricantes, distribuidores de materiales, trabajadores de la construcción y proveedores de servicios especializados. También pone de relieve la importancia de acercar información técnica a quienes realizan obras por cuenta propia.

Para la industria, el reto consiste en atender una demanda que no siempre se refleja en los indicadores tradicionales de construcción de vivienda nueva. Las ampliaciones, remodelaciones y adaptaciones representan proyectos de diferentes escalas, pero en conjunto responden a una necesidad extendida entre los hogares mexicanos.

 

Así, la siguiente etapa del mercado habitacional no necesariamente comienza con la compra de un terreno o la adquisición de una casa nueva. Para muchas familias, consiste en aprovechar la vivienda que ya poseen, hacerla más funcional y segura y fortalecer su valor patrimonial a través de mejoras planificadas.