|  

En la autoconstrucción en México, más del 60% de las viviendas se edifica por etapas y con ahorro familiar ante la falta de financiamiento hipotecario, un modelo que requiere asesoría técnica para evitar riesgos estructurales.

6 No me gusta0

En México, para millones de familias construir una vivienda no es un proyecto planeado con financiamiento hipotecario, sino un proceso que se desarrolla poco a poco, conforme lo permiten los ingresos y el ahorro familiar. Este modelo, conocido como construcción progresiva o autoconstrucción, se ha convertido en la principal vía para acceder a una vivienda en el país.

 

De acuerdo con el Centro Terwilliger de Innovación en Vivienda (CTIV) de Hábitat para la Humanidad, cerca de 28 millones de viviendas en México han sido edificadas mediante este esquema, lo que representa alrededor del 62.8% del parque habitacional.

 

Sin embargo, detrás de esta cifra se encuentra una realidad estructural: casi nueve de cada diez hogares construidos bajo este modelo se levantaron únicamente con ahorros familiares, debido a que los programas de apoyo y subsidios gubernamentales apenas alcanzan al 2.4% de la población que autoproduce su vivienda.

Construir con ahorro: un proceso largo y costoso

La dependencia del ahorro propio implica que la construcción avance por etapas, conforme la familia reúne recursos para comprar materiales o contratar mano de obra. Esto puede prolongar los tiempos de obra durante varios años y generar incrementos en el costo total del proyecto.

Además, la falta de asesoría técnica especializada puede derivar en errores constructivos que afectan la seguridad de la vivienda.

Melva Flores, directora asociada del CTIV, advierte que esta situación tiene consecuencias importantes para las familias.

 

“La dependencia absoluta del flujo de efectivo familiar no solo prolonga los tiempos de obra, sino que repercute negativamente en el costo final y, lo más grave, en la calidad estructural y seguridad de los inmuebles”, señala.

 

La importancia de la asesoría técnica

Ante este panorama, especialistas del sector coinciden en que la autoconstrucción no necesariamente debe implicar improvisación, siempre y cuando las familias cuenten con orientación adecuada sobre procesos constructivos y materiales.

 

 

Oscar Montoya, gerente general de Materiales San Cayetano, considera que el acceso a conocimiento técnico puede marcar una diferencia significativa en estos proyectos.

“Nuestro compromiso es transformar la voluntad de las familias en estructuras seguras y eficientes. Entendemos que el ahorro es el motor de estos proyectos, por ello, la capacitación es la mejor herramienta para optimizar cada peso invertido”, afirma.

Centros de conocimiento para el autoconstructor

Con el objetivo de apoyar a quienes construyen su vivienda por etapas, la empresa Materiales San Cayetano Express ha desarrollado una red de ocho tiendas especializadas para autoconstructores, ubicadas en zonas como Ticomán, Ecatepec, Barragán (zona Doctores), Cuautepec, Teoloyucan, San Juan Zitlaltepec, Pantitlán y Melchor Ocampo.

 

Estos espacios buscan ir más allá de la venta de materiales de construcción, ofreciendo servicios de asesoría y capacitación para mejorar la calidad de las obras.

 

Destacan entre los servicios disponibles:

  • Asesoría técnica especializada, enfocada en orientar sobre procesos constructivos y evitar errores estructurales.
  • Capacitación práctica, mediante talleres para aprender el uso adecuado de materiales y tecnologías constructivas.
  • Planeación de recursos, con el objetivo de que la construcción progresiva sea más eficiente y no se convierta en un gasto prolongado e incierto.

Vivienda por etapas y patrimonio familiar

Para muchas familias mexicanas, la autoconstrucción representa el camino más viable para formar un patrimonio. Sin embargo, la falta de planificación técnica puede poner en riesgo la seguridad del inmueble y elevar los costos del proceso.

Contar con información, asesoría y capacitación se vuelve entonces un factor clave para que la vivienda por etapas se desarrolle de forma ordenada y segura.

Más allá de la infraestructura física, los especialistas subrayan que la vivienda tiene un impacto directo en el bienestar de las familias. Un hogar adecuado influye en aspectos como la salud, la educación y la seguridad, por lo que mejorar las condiciones de la autoconstrucción es también una forma de fortalecer el desarrollo social.

 

En un país donde millones de hogares se edifican con base en el esfuerzo y ahorro de las familias, el acceso a conocimiento técnico y materiales adecuados puede marcar la diferencia entre una obra improvisada y un patrimonio sólido a largo plazo.