El INEGI reportó que de enero a diciembre del año pasado este ingreso retrocedió -0.3% respecto a 2017.

Según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, los datos de diciembre mostraron una contracción de -5%, superior a la disminución de -4.3% en el reporte de producción industrial. Al interior, el retroceso se explicó por la contracción tanto en el sector residencial (-1.9%) como no residencial (-7.8%).

En el balance anual, la inversión en construcción residencial creció 1.9% en 2018, en tanto la inversión en construcción no residencial retrocedió -2.4% en todo el año pasado. Analistas de Banorte prevén que “la debilidad en este último rubro se extienda dada nuestra expectativa de una desaceleración en el gasto en infraestructura por parte del gobierno federal ante la entrada de una nueva administración”.

Agregaron que en su opinión, “la inversión en el 1S19 podría mostrar una extensión del desempeño más débil registrado al cierre del año pasado, sin descartar que se prolongue al resto del año. En particular, creemos que este será el componente más vulnerable de la demanda agregada en términos del potencial impacto de recientes choques transitorios derivado de su efecto sobre los niveles de actividad económica e inventarios, entre otros”.