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El equipo de cómputo se posicionó en 2025 como el principal producto de exportación de México, superando por primera vez a la industria automotriz, impulsado por la creciente demanda tecnológica en Estados Unidos y cambios en las cadenas globales de suministro.

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De acuerdo con el análisis de Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, las exportaciones totales del país alcanzaron 664 mil 837 millones de dólares en 2025.

 

Del monto total, 85 mil 416 millones correspondieron a la partida 8471, que incluye computadoras, unidades de procesamiento y periféricos. Este segmento representó 12.85% del total exportado y registró un crecimiento anual de 144.81%, muy por encima del avance de 7.64% de las exportaciones totales.

 

El dinamismo responde principalmente a la fuerte expansión de la inversión en infraestructura tecnológica en Estados Unidos, particularmente en centros de datos, que en 2025 sumaron 102 mil 200 millones de dólares, con un crecimiento cercano al 30%. Este impulso está vinculado al desarrollo de tecnologías como la inteligencia artificial, el cómputo en la nube y el procesamiento de grandes volúmenes de datos.

Además, México ha ganado competitividad frente a China, favorecido por menores aranceles. Mientras los productos mexicanos enfrentaron un arancel promedio de apenas 0.45% en Estados Unidos, los provenientes de China pagaron más de 10%, lo que ha incentivado la relocalización de cadenas productivas.

 

La producción exportadora se concentra en cinco entidades: Chihuahua, Jalisco, Baja California, Tamaulipas y Nuevo León, mientras que el destino principal es Estados Unidos, con Texas como el mayor receptor, concentrando más de dos tercios de los envíos.

 

Sin embargo, el fuerte crecimiento exportador no se ha traducido en un aumento proporcional en inversión ni empleo. La inversión extranjera directa en el subsector fue de 631 millones de dólares en 2025, equivalente a solo 0.46% del total nacional. En tanto, el empleo creció apenas 3.84%, alcanzando poco más de 331 mil trabajadores.

Esta brecha sugiere que parte del crecimiento podría estar asociado a operaciones de ensamblaje o reexportación, con bajo valor agregado local, así como a factores estructurales que limitan nuevas inversiones productivas.

A ello se suma que la industria opera cerca de su límite, con niveles de utilización de planta de hasta 99.5%, lo que restringe la capacidad de expandir la producción en el corto plazo.

Hacia adelante, persisten riesgos que podrían moderar el crecimiento del sector, como una posible desaceleración en la inversión tecnológica en Estados Unidos, presiones inflacionarias y tensiones geopolíticas que podrían afectar insumos clave como el helio, esencial en la manufactura de componentes.

En este contexto, aunque el equipo de cómputo se perfila como un motor relevante para las exportaciones mexicanas, su consolidación dependerá de atraer mayor inversión, ampliar la capacidad productiva y fortalecer su integración en la cadena de valor global.