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La banca corporativa y de inversión (CIB) atraviesa un punto de inflexión ante la creciente competencia de instituciones financieras no bancarias, en un entorno donde las expectativas de los clientes avanzan más rápido que la capacidad de respuesta del sector.

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De acuerdo con el primer Informe mundial de banca corporativa y de inversión del Instituto de Investigación de Capgemini, el 85% de los clientes corporativos prevé recurrir a proveedores no bancarios en los próximos 12 meses, en busca de servicios más ágiles, transparentes e innovadores.

 

El estudio revela una brecha relevante entre lo que demandan las empresas y lo que actualmente ofrecen los bancos. Mientras 58% de los clientes espera capacidad de respuesta en tiempo real, 49% interacción personalizada y 40% soluciones innovadoras, solo 23% considera que estas instituciones cumplen con dichas expectativas.

 

Y entre las principales deficiencias destacan la limitada integración con sistemas ERP y de tesorería, la falta de personalización y flexibilidad y debilidades en analítica avanzada.

A nivel interno, los bancos enfrentan dificultades para traducir sus esfuerzos de innovación en resultados concretos. El 82% de los directivos reconoce que los programas actuales no han impulsado nuevos ingresos, mientras que el 51% señala que tampoco han logrado reducir costos. Esta situación se agrava por la asignación presupuestal: solo el 29% del gasto en TI se destina a tecnologías de transformación, frente al 43% enfocado en operación y mantenimiento.

En paralelo, el crecimiento del sector muestra señales de desaceleración. Se estima una tasa anual compuesta de 5.4% en los próximos cinco años, por debajo del 6.5% observado entre 2022 y 2024.

Frente a este entorno, los bancos buscan fortalecer su oferta mediante nuevas capacidades. Destacan la priorización de soluciones de tesorería en tiempo real para pagos transfronterizos (77%) y el desarrollo de productos basados en inteligencia artificial (65%). Asimismo, el 51% de los ejecutivos apuesta por productos tokenizados como vía para generar nuevas fuentes de ingresos.

Sin embargo, los retos estructurales persisten. La adopción de inteligencia artificial enfrenta obstáculos tanto tecnológicos como culturales. Solo el 26% de los bancos cuenta con una gobernanza centralizada de IA, mientras que el 39% reconoce que una cultura conservadora limita la experimentación. Además, el 40% de las instituciones recurre a talento externo para fortalecer sus capacidades, reflejando la dificultad para desarrollar habilidades internamente.

 

Por todo ello se considera que “las entidades no bancarias se están volviendo más competitivas, al punto de alcanzar a los bancos corporativos y de inversión establecidos”, afirmó Catherine Chedru-Refeuil, directora global para Bancos Corporativos y de Inversión en Capgemini.

 

En este contexto, el informe concluye que la banca corporativa deberá replantear su modelo operativo, modernizar su infraestructura tecnológica y fortalecer la confianza del cliente para competir en un entorno cada vez más dinámico.