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La apreciación del peso mexicano, que ha llevado al tipo de cambio a niveles mínimos cercanos a 17.66 pesos por dólar, responde a una combinación de factores estructurales y financieros que van más allá de movimientos coyunturales del mercado.

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Se trata de una trayectoria ordenada y progresiva, lo que sugiere una tendencia construida en el tiempo y no un episodio especulativo aislado.

 

En opinión de Paula Chaves, analista de mercados financieros de HF Markets, uno de los elementos centrales detrás de este comportamiento es la debilidad estructural del dólar, acompañada por expectativas de una Reserva Federal con mayor flexibilidad en su postura monetaria.

 

Dicho entorno ha favorecido flujos constantes hacia monedas emergentes que presentan fundamentos relativamente sólidos, entre ellas el peso mexicano, que se ha consolidado como una de las divisas más demandadas dentro de este grupo.

 

Y desde una perspectiva técnica, el mercado comienza a identificar niveles más profundos para el tipo de cambio. En particular, se observa un soporte relevante en torno a 16.58 pesos por dólar, que podría convertirse en una referencia clave si la tendencia de apreciación del peso se mantiene en los próximos meses.

 

En paralelo, el componente político ha vuelto a generar atención a partir de declaraciones del presidente estadunidense Donald Trump sobre una posible revisión o renegociación del T-MEC. Si bien estos comentarios han introducido ruido en el mercado local, su impacto ha sido limitado. El consenso del mercado es que el acuerdo comercial es estratégico no solo para México, sino también para Estados Unidos, al sostener cadenas de suministro esenciales en sectores como el automotriz, la manufactura avanzada y los procesos de relocalización productiva.

 

 

Chaves afirma que cualquier debilitamiento del tratado implicaría costos significativos para la economía estadunidense, particularmente en términos de competitividad y eficiencia productiva. Por ello, el mercado no ha interpretado estas declaraciones como un riesgo inmediato para México, sino como un aumento del riesgo macroeconómico del lado estadunidense.

 

Resulta clave este punto para entender la dinámica actual del tipo de cambio. La fortaleza del peso no está vinculada a factores comerciales, sino a flujos financieros. Aunque una eventual caída en las exportaciones podría reducir la entrada de dólares al país, ese escenario no está siendo descontado por el mercado en este momento. En cambio, se observa una reducción en la exposición al dólar y una mayor demanda por el peso mexicano.

 

La analista de HF Markets concluyó que “en términos prácticos, esto se traduce en ventas de dólares y compras de pesos, reforzando la presión bajista sobre el tipo de cambio”.