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Un edificio bien planeado puede mejorar la salud mental de los estudiantes, aseguran expertos.

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En la Universidad de California, San Diego, el despacho de arquitectura HKS diseñó un galardonado conjunto de edificios que incorporan espacios abiertos, vistas panorámicas, iluminación natural, áreas para socializar, etcétera. La finalidad: Lograr una mejora notable en el bienestar emocional del alumnado.

Jaime Martínez Bowness, decano regional de la Escuela de Negocios en el Tecnológico de Monterrey Campus CDMX, opina: En el corazón de una ciudad bulliciosa, el sereno patio de una universidad ofrece un oasis para la reflexión, mientras que aulas estratégicamente diseñadas avivan el fuego del debate, en su columna Arquitectura para las universidades de hoy.

 

La arquitectura puede ser un aliado poderoso de la educación, a través de espacios que integren tecnología, versatilidad de uso, conexión con la naturaleza y el entorno urbano.

 

Martínez, en conversaciones con Santiago Gargía, rector de la Universidad Panamericana en la CDMX, y Leonarno González de HKS, identificó una serie de ideas principales en materia de arquitectura escolar:

-         Hacer que valga la pena asistir presencialmente a clases. Ante el auge de la enseñanza a distancia, destacar la estimulación intelectual mediante la estética en los espacios y las interacciones planeadas.

-         Concebir los campus como espacios de urbanismo ideal. Con vida peatonal, áreas verdes, iluminación natural, uso de energías limpias, espacios culturales y recreativos. De permitirlo, continuó Jaime Martínez, “hasta instalaciones hospitalarias, residencias y hoteles”.

-         Uso de la economía del comportamiento. Bebederos que disminuyan el uso de botellas desechables; cafeterías que privilegian el consumo de alimentos saludables; señalética.

-         Adiós a los silos. “El trabajo de hoy y el futuro es multidisciplinario […] las facultades necesitan trabajar entre sí e investigar y enseñar en equipo. Un mandato que la arquitectura debe reflejar”, aseguró.

-         Versatilidad. Los salones deben permitir sesiones presenciales, remotas e híbridas, además, deben ser achicables o ampliables, con mobiliario sobre ruedas.

En conclusión, la universidad debe asegurar los espacios de convivencia y trabajo grupal de rápido alcance, y hacer de la tecnología la mejor aliada.