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Desde el 2017 se registró un aumento del 1.5% en la demanda por seguros a la vivienda, tras los sismos que se registraron el 7 y 19 de septiembre de dicho año. 

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Tres de los 10 eventos más costosos para la industria aseguradora han sido los sismos, pero también estos eventos catastróficos han causado mayor impacto en la economía de las familias, así lo aseguró la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

“Construir un patrimonio como es la vivienda lleva muchos años, sin embargo, podemos perderlo todo en cuestión de segundos por una catástrofe. Por ello es indispensable que tomemos conciencia de los riesgos que enfrentamos y busquemos mecanismos de protección financiera, como el seguro, que nos ayuden a mitigar sus consecuencias”, dijo Norma Alicia Rosas, directora general de la institución. 

Y entre los movimientos telúricos más costosos se reconocen el ocurrido el 19 de septiembre de 2017, ocupando la tercera posición en el top 10 de grandes catástrofes, con un monto de 1,301 millones de dólares; en sexto lugar fue el ocurrido el 19 de septiembre de 1985, con 987 millones de dólares; y en séptima posición es el temblor del 7 de septiembre de 2017, cuyo costo es de 628 millones de dólares.

Sin embargo, a partir de 2017 se observó un incremento de 1.5% en el aseguramiento de inmuebles, derivado de los sismos que se registraron el 7 y 19 de septiembre de ese año; no obstante, muchas personas dejaron de asegurar sus viviendas en los periodos siguientes. 

Por ello, la AMIS hizo un llamado para aumentar la conciencia ante los riesgos que implica la pérdida del patrimonio ante este tipo de fenómenos.

“Tanto el sector público como el privado debemos promover la resiliencia de las personas, las familias y las empresas, recordemos que en los sismos de septiembre de 2017, cerca de 250,000 mexicanos perdieron su hogar y más de 130,000 viviendas tuvieron daños severos, y al no contar con mecanismos de administración de riesgos, las personas y el gobierno deben asumir el costo de los daños causados por los eventos naturales”, destacó Norma Alicia Rosas.

En este sentido, se puede proteger al patrimonio de las familias con un seguro de vivienda o daños, que están diseñados para proteger las pérdidas que puedan sufrir viviendas y/o empresas a causa de un riesgo convenido en la póliza; los más comunes son los asociados a coberturas catastróficas, como huracanes, inundaciones, incendios y sismos. 

La cobertura que protege ante movimientos telúricos, es la de Terremoto y Erupción Volcánica. La AMIS recomienda a los asegurados que lean su póliza e identifiquen sus coberturas así como el alcance de los beneficios adicionales.