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La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo pondrá a México en el centro del espectáculo global, también detonará un ciclo económico de corto plazo que, sin ser transformador, sí será relevante.

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A diferencia de 1970 y 1986, esta edición —compartida con Estados Unidos y Canadá— tendrá un alcance más acotado en el país: menos partidos, menor inversión en infraestructura y un impacto más focalizado. Aun así, el flujo esperado de visitantes y el impulso al consumo configuran una oportunidad tangible para dinamizar sectores clave, particularmente en las ciudades sede.

La repercusión económica trasciende lo deportivo y se posiciona como un catalizador temporal para el crecimiento, la inversión y el consumo. México albergará 13 de los 104 partidos del torneo, lo que limita su alcance respecto a ediciones previas, pero no elimina su capacidad de generar actividad económica en el corto plazo.

El impacto se observará en dos momentos: uno previo, asociado a la inversión en infraestructura urbana, modernización de estadios y capacidades tecnológicas en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara; y otro durante el evento, impulsado por el turismo y el consumo de visitantes y población local.

La experiencia de México como sede mundialista anticipa un impulso económico, en línea con lo observado también en otros países, en otras justas deportivas de gran magnitud mundial. No obstante, en esta ocasión tendrá ciertas limitantes, ya que no se realizaron grandes proyectos de infraestructura deportiva —como la construcción de nuevos estadios—, sino únicamente trabajos de modernización y actualización en los tres recintos que albergarán los encuentros.

El evento no solo atraerá a miles o millones de aficionados locales e internacionales, sino que impactará a segmentos como la infraestructura, tecnología, el turismo y consumo.

 

1.6% crecimiento del pib del año en curso, prevé BBVA, ya que la justa mundialista le aportará 0.20 puntos base.

 

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Proyecciones de estímulo económico

Según las proyecciones conjuntas de Banorte, BBVA, Banamex, KPMG México, Deloitte y Moody´s Analytics, la celebración de este evento —el primero en la historia con 48 selecciones y 104 partidos— generará beneficios tangibles que podrían añadir entre 13 y 62 puntos base (pb) adicionales al Producto Interno Bruto (PIB) de México en 2026.                           

De acuerdo con los análisis de Banorte, se espera que este evento añada entre 42 y 62 puntos base (pb) adicionales al crecimiento anual del PIB de México. Este impulso ya se encuentra incorporado en las proyecciones de crecimiento de la institución del 1.8% para este año, reflejando tanto efectos directos como indirectos de la actividad mundialista, aunque destacan que la trascendencia no será lineal, más bien “temporal, regional y sectorial”.

Los analistas de la institución prevén que la “inversión” contribuirá con 15 a 26 pb del total esperado, pero con una repercusión solamente centrada en las tres sedes mundialistas, al tomar en cuenta las múltiples obras en estas tres ciudades. Asimismo, consideran que el efecto combinado del “consumo y el turismo” explicará entre 27 y 37 puntos base restantes del total.

En conclusión, las proyecciones de los expertos de Banorte indican que “el Mundial de Futbol 2026 representará un impulso moderado, pero tangible, para la economía mexicana”, que se materializará durante los meses de junio y julio.

En BBVA opinan que la justa mundialista aportará 0.20 puntos base al PIB del año en curso que prevén crezca 1.6%. Carlos Serrano, economista jefe de la institución, afirmó que el PIB “crecerá 2 décimas más (20 pb) debido al Mundial, tanto por las obras que se están haciendo como por el mayor consumo, esto considerando que no será un Mundial únicamente en México”. Asimismo, también considera que impactará positivamente la generación de empleo en segmentos como el turismo, comercio minorista y transporte.

Por su parte, analistas de Banamex anticipan “un impacto modesto al alza en la actividad económica, derivada principalmente de hospedaje y, en menor medida, de servicios como alimentos, bebidas y transporte, sumando 0.1 puntos porcentuales (10 pb) al crecimiento del PIB de 2026, que ahora estimamos en 1.6%”.

Por otra parte, proyecta que las ciudades sede experimentarán crecimientos totales superiores al 2% este año, gracias a la derrama económica regional.

 

 

El Mundial de Futbol 2026 representará un impulso moderado, pero tangible, para la economía mexicana

 

Derrama económica

Deloitte aporta cifras cruciales sobre la generación de valor, al proyectar una potencial derrama de alrededor de 2,700 millones de dólares que representaría el 0.14% del PIB. La firma subraya que la derrama económica se potenciará por la escala sin precedentes del evento.

La firma de consultoría afirma que “para México representa una oportunidad económica sin precedentes, cuyo impacto no se limita al evento deportivo en sí, sino que responde a la interacción de dos factores clave: el aumento del consumo y la inversión para habilitar y operar el torneo. Tomando esto en consideración, en Deloitte prevemos un impacto económico total de 4,050 millones de dólares, integrando tanto la derrama directa generada por la actividad del Mundial como las condiciones que posibilitan su realización”.

 

 

Agregaron que, “este impulso se traduce en efectos inmediatos para la economía nacional. El impacto económico previsto equivale a 0.14% del PIB y se refleja en la generación de 112,200 empleos temporales, lo que representa 0.19% del empleo total en el país. Este estímulo adicional permitirá elevar el crecimiento económico esperado para 2026 de 1.3 a 1.4%, incorporando un efecto adicional de +0.1 puntos porcentuales (10 pb) atribuibles a la justa mundialista”.

En este mismo sentido, un análisis de KPMG señaló que “se prevé que el mundial en nuestro país pueda generar una derrama económica cercana a los 3,000 millones de dólares, impulsada por la visita de más de 5 millones de personas. Este flujo beneficiaría, entre otros, a sectores como los de hotelería, restauración y demás vertientes turísticas, estimulando una expansión significativa de la demanda de servicios”.

 

 

México, ¿el más beneficiado?

El Mundial de futbol tendrá una consecuencia económica positiva pero limitada en América del Norte, con diferencias claras entre los tres países anfitriones. De acuerdo con Moody’s Analytics, México será el que registre el mayor beneficio relativo en su crecimiento económico.

El torneo aportaría alrededor de 13 pb al PIB mexicano, por encima de Canadá (7 pb) y Estados Unidos (5 pb). Este efecto, aunque modesto, cobra relevancia en un contexto de bajo dinamismo económico, al grado de que la previsión de crecimiento para México fue ajustada ligeramente al alza.

La diferencia se explica principalmente por el tamaño de las economías. En Estados Unidos, pese a concentrar la mayoría de los partidos, el impacto se diluye debido a su escala. En cambio, en México, una economía más pequeña permite que el gasto turístico y el consumo asociado al evento tengan mayor visibilidad en indicadores macroeconómicos.

El impulso económico provendrá sobre todo del gasto de visitantes, consumo interno y actividades ligadas a servicios, hospitalidad y entretenimiento. A diferencia de otros mundiales, no se prevén grandes inversiones en infraestructura, ya que gran parte de las instalaciones existentes será utilizada, con adecuaciones financiadas mayoritariamente por capital privado.

 

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En conjunto, la repercusión regional será reducida, sin cambios estructurales en la trayectoria económica de América del Norte. Sin embargo, dentro de este escenario, México destaca como el país que logrará capitalizar mejor, en términos relativos, los beneficios económicos del evento.

Pero independientemente de la aportación meramente económica, en KPMG consideran que “esta será una ocasión magnífica para que nuestro país visibilice, ante una audiencia potencial superior a los 5,000 millones de espectadores, su hegemonía mundial como potencia turística, deportiva y cultural, a la par que sus socios comerciales de América del Norte”.

En conjunto, el Mundial del T-MEC dejará en México una resonancia económica positiva, pero claramente delimitado: será intenso en el tiempo, concentrado en ciertas regiones y dependiente del consumo y el turismo más que de la inversión estructural.

No cambiará el rumbo de la economía nacional, pero sí ofrecerá un impulso visible en un entorno de bajo crecimiento. Más allá de las cifras, el verdadero valor estará en la capacidad del país para capitalizar su exposición global y traducir este momento en una plataforma de posicionamiento económico y turístico de largo plazo.

 

 


Texto:Ricardo Vázquez

Foto: REM