La llegada de miles o incluso millones de personas a un centro comercial no garantiza que un restaurante tenga mesas llenas. En el segmento Casual Dining, el éxito de un establecimiento depende de qué tan bien logra convertir el flujo de visitantes en clientes y de si la ubicación responde a los hábitos de consumo de su mercado.
Esta es una de las principales conclusiones del estudio realizado por Tinsa México by Accumin sobre el comportamiento del Casual Dining en centros comerciales del Valle de México.
A continuación, te comparte los mitos y realidades del Casual Dining en Centros Comerciales del Valle de México.
Mito: más visitantes significan más clientes
Uno de los principales hallazgos cuestiona la relación directa entre afluencia y ventas.
Esto significa que para evaluar el potencial de un restaurante no basta con conocer cuántas personas entran a una plaza. También es necesario saber cuántas llegan realmente al área donde se encuentra el establecimiento y cuántas tienen intención de consumo.
Realidad: el Casual Dining puede ser un destino
Otro de los mitos que el estudio busca modificar es que un restaurante necesita estar cerca del consumidor para funcionar. En este segmento, los clientes están dispuestos a desplazarse.
De acuerdo con Tinsa, el comensal invierte 29 minutos en promedio para llegar a su restaurante preferido, con recorridos que pueden ir de 24 a 40 minutos.
Además, 87% llega en automóvil propio, por lo que el estacionamiento se convierte en un elemento estratégico para este tipo de establecimientos.
“El Casual Dining no busca proximidad, busca destino. La movilidad vehicular es el factor determinante para la viabilidad de un local de este segmento; por ello, el clúster gastronómico es el verdadero motor del negocio. Si tu competidor factura con éxito en ese pasillo, el mercado local ya absorbe la categoría sin resistencia. Además, estar junto a la competencia garantiza un flujo de personas con intención de consumo inmediata”, comentó Justino Moreno, Head of Accumin Intelligence México.
Mito: competir junto a otros restaurantes reduce las ventas
La concentración de restaurantes puede convertirse, por el contrario, en un atractivo para el consumidor. La presencia de establecimientos similares puede generar un clúster gastronómico que convierta una zona de la plaza en un destino específico para comer.
Por ello, la decisión sobre dónde abrir un restaurante debe considerar no solo el número de competidores, sino el entorno inmediato, la accesibilidad y la capacidad de la zona para atraer consumidores con intención de gasto.
Realidad: familias y parejas concentran la demanda
Identifica el estudio un perfil de consumidor dominado por familias, con 57% de los comensales, y parejas, con 25%. Los clientes pertenecen principalmente a los niveles socioeconómicos A/B y C+.
Y en cuanto a preferencias, los cortes a la parrilla representan 48%, seguidos por hamburguesas gourmet, con 23%, y costillas BBQ, con 13 por ciento.
El ticket promedio considerado adecuado para el segmento se ubica entre 530 y 650 pesos por persona.
No todo es precio: la consistencia también retiene al cliente
Otro dato relevante para las marcas es que el principal motivo de pérdida de clientes no necesariamente está relacionado con el precio.
Según el estudio, 64% del riesgo de fuga está asociado con una pérdida de calidad y consistencia en el sabor. Esto coloca la experiencia gastronómica y la capacidad de mantener los estándares como elementos centrales para la permanencia del consumidor.
Dos tipos de restaurantes, dos estrategias
En los primeros, 61% de las visitas está relacionado con celebraciones, cumpleaños o convivencias. En los segundos, 55% de los clientes acude simplemente a comer o aprovecha su visita después de realizar otra actividad en la plaza.
“Hemos logrado identificar dos tipos de restaurantes: Esta diferencia debe redefinir la estrategia de menú, marketing y operación. Si tu local es un Destino, tu menú debe priorizar la experiencia, la mixología y los platillos al centro para compartir. Si eres Oportunidad, la velocidad de servicio, los menús ágiles y la rotación de mesa deben ser la prioridad operativa”, señaló Moreno.
La ubicación se analiza a otra escala
Los resultados muestran que la elección de un local requiere analizar el mercado en una escala mucho más precisa que la simple afluencia de una plaza.
Ahora bien, Tinsa propone utilizar herramientas de geomarketing y analítica espacial para conocer el gasto potencial de una zona, identificar qué competidores pueden favorecer la actividad y determinar cuál es el mejor micro-spot dentro de un centro comercial.
También plantea ajustar menú y precios de acuerdo con el perfil socioeconómico y los hábitos de consumo de cada zona.
“En la industria restaurantera y, en general, en el retail, ya no es recomendable abrir sucursales por intuición; actualmente es necesario realizar estudios de analítica espacial. Nuestro compromiso es brindar a las marcas herramientas de inteligencia de mercado que reduzcan riesgos y maximicen la rentabilidad de cada nueva apertura”, concluyó Moreno.

