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La diferencia de precio supera los 52 mil dólares y refleja el aumento en los costos de construcción, la escasez de oferta y una mayor apuesta por viviendas de gama media y alta.

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Comprar una vivienda de nueva construcción en Estados Unidos implica desembolsar, en promedio, más de 52 mil dólares adicionales respecto a una casa existente. Aunque estrenar inmueble representa una ventaja para muchos compradores, el costo de acceder a este segmento continúa aumentando y cada vez está más alejado del presupuesto de las familias.

 

De acuerdo con un análisis de Clever Real Estate, el precio medio de una vivienda nueva alcanza los 409 mil 565 dólares, mientras que el de una propiedad promedio en el mercado se ubica en 357 mil dólares, una diferencia cercana al 15 por ciento.

 

El costo de construir sigue impulsando los precios

Una de las principales razones detrás de esta brecha es el incremento en los costos de construcción durante los últimos años. Materiales, mano de obra, terrenos y gastos regulatorios han elevado el precio final de las viviendas nuevas, obligando a los desarrolladores a enfocarse en proyectos con mayores márgenes de rentabilidad.

El informe revela que, en los últimos cinco años, el valor de las casas de nueva construcción aumentó 21.6%, mientras que el precio del conjunto del mercado inmobiliario creció 13.3%, ampliando la diferencia entre ambos segmentos.

Se construyen menos viviendas nuevas

Paradójicamente, mientras los precios aumentan, la participación de las viviendas nuevas dentro del mercado residencial ha disminuido.

En 2025, solo 571 mil 213 casas nuevas fueron vendidas, equivalente al 15% de todas las operaciones inmobiliarias, cuando dos años antes representaban una quinta parte del mercado.

 

Para los expertos, esta reducción en la oferta mantiene una presión constante sobre los precios y limita las opciones para quienes buscan adquirir una propiedad recién construida.

 

Miami lidera las mayores diferencias de precio

La distancia entre el costo de una vivienda nueva y una usada cambia significativamente según la ciudad.

Miami encabeza la lista, donde una casa nueva cuesta en promedio 600 mil dólares más que una vivienda típica del mercado. Le siguen Los Ángeles, Nueva York, Milwaukee y Cleveland.

En el caso de Cleveland, considerada una de las áreas metropolitanas más accesibles del país, el estudio señala que los desarrolladores están privilegiando proyectos de mayor valor, en lugar de ampliar la oferta de vivienda asequible.

 

 

Hay excepciones donde estrenar cuesta menos

Aunque la tendencia nacional apunta a precios más elevados, existen algunos mercados donde comprar una vivienda nueva puede resultar más económico que adquirir una propiedad usada.

 

San Francisco registra una diferencia favorable cercana a los 85 mil dólares, seguido por Austin, Honolulu y Cape Coral.

 

Sin embargo, esto no significa que sean mercados accesibles. En San Francisco, por ejemplo, el precio promedio de una vivienda supera el millón de dólares, mientras que en Honolulu ronda los 746 mil dólares.

La diferencia responde principalmente a que muchas viviendas usadas pertenecen a zonas altamente consolidadas y con una fuerte plusvalía, mientras que los nuevos desarrollos se ubican en áreas de expansión urbana.

El sur concentra las viviendas nuevas más accesibles

Para quienes buscan opciones más económicas dentro del segmento de obra nueva, el sur de Estados Unidos concentra las mejores oportunidades.

 

McAllen, Texas, aparece como el mercado con el menor precio promedio para una vivienda nueva, con alrededor de 263 mil dólares, y nueve de las diez ciudades más asequibles para comprar una casa recién construida se localizan en esta región.

 

Asimismo, Raleigh, Carolina del Norte, lidera la oferta de vivienda nueva, ya que dos de cada tres operaciones inmobiliarias corresponden a desarrollos recientes. San Antonio y Boise también destacan por su amplia disponibilidad de este tipo de inmuebles.

La vivienda nueva sigue siendo un desafío para muchos compradores

Aunque los precios de las casas nuevas registraron una ligera disminución de 3.9% respecto al año anterior, permanecen muy por encima de los niveles observados hace cinco años.

Especialistas consideran que esta situación refleja un mercado donde los desarrolladores continúan enfrentando elevados costos de producción y una demanda que favorece proyectos de mayor valor agregado.

 

Para los compradores, esto significa que acceder a una vivienda nueva seguirá representando un mayor esfuerzo financiero, mientras el mercado busca equilibrar la necesidad de ampliar la oferta habitacional con la construcción de inmuebles más asequibles.