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El capital inmobiliario en América Latina inició en 2026 con mayor certidumbre y disposición a desplegar recursos. La estabilidad en precios y cap rates favorece decisiones más estratégicas y menos defensivas; asimismo, el sector industrial y logístico consolida su liderazgo, sin desplazar la diversificación sectorial.

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El mercado inmobiliario en América Latina inicia 2026 con un sentimiento de inversión constructivo, marcado por estabilidad en precios y un mayor apetito por activos estratégicos. Así lo revela la más reciente Encuesta de Sentimiento de Inversión elaborada por CBRE, que anticipa un entorno de transacciones equilibrado y un despliegue selectivo de capital en la región.

 

De acuerdo con el estudio, más del 30% de los inversionistas planea aumentar su asignación en bienes raíces durante 2026, mientras que la mayoría prevé mantener sus niveles actuales. Este comportamiento sugiere una reactivación gradual tras un periodo de cautela, en un contexto macroeconómico más predecible y con menor volatilidad financiera.

 

“El sentimiento de inversión inmobiliaria en América Latina se mantiene constructivo hacia principios de 2026, con los inversionistas manteniendo o aumentando moderadamente los niveles de actividad”, señaló Lyman Daniels, presidente de CBRE México, Colombia y Centroamérica. Añadió que el despliegue de capital se realiza bajo una ejecución cautelosa y selectiva.

 

A su vez, el sector Industrial y Logístico se mantiene como el principal destino de capital en América Latina. Impulsado por el nearshoring y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, este segmento continúa encabezando las preferencias en países como México y Brasil. Otros sectores como Multifamiliar, Oficinas, Retail y Hoteles conservan un papel relevante dentro de portafolios diversificados.

 

Y en términos geográficos, el capital sigue concentrándose en mercados metropolitanos consolidados, donde prevalecen escala, liquidez y desempeño probado. En México destacan la Ciudad de México y corredores industriales clave como Monterrey, Tijuana y Querétaro. En Brasil, São Paulo y su zona metropolitana lideran el interés, mientras que en Chile la prioridad continúa en Santiago. Colombia concentra su atractivo en Bogotá y Medellín, y en Argentina el interés se orienta hacia logística en el área de Camino del Buen Ayre y oficinas en Buenos Aires.

 

 

Las estrategias de inversión reflejan un perfil de riesgo equilibrado. Si bien los enfoques Core (Activos inmobiliarios de alta calidad) y Core Plus mantienen una fuerte presencia —priorizando estabilidad de ingresos y menor volatilidad—, también se observa un desplazamiento hacia estrategias Value-add (Valor añadido) y Oportunistas, en busca de mayores rendimientos. Este ajuste sugiere que los inversionistas no están abandonando la prudencia, sino calibrando su exposición de acuerdo con precios, condiciones de financiamiento y oportunidades específicas por activo.

En cuanto a valuaciones, las tasas de capitalización (cap rates) muestran un entorno de precios estable en la región, con diferencias determinadas principalmente por país y tipo de activo. Los mercados más líquidos como México y Chile presentan rangos más contenidos, mientras que Argentina y Colombia exhiben mayor dispersión, acorde con sus condiciones locales.

 

De acuerdo con CBRE Research, el panorama para 2026 apunta a una asignación disciplinada y concentrada en mercados maduros, con fundamentos sólidos.

 

Tras años de ajuste, el capital inmobiliario en América Latina parece entrar en una nueva fase: menos defensiva, más selectiva y con foco en activos estratégicos que combinen estabilidad y potencial de crecimiento.