El mercado inmobiliario en América Latina inicia 2026 con un sentimiento de inversión constructivo, marcado por estabilidad en precios y un mayor apetito por activos estratégicos. Así lo revela la más reciente Encuesta de Sentimiento de Inversión elaborada por CBRE, que anticipa un entorno de transacciones equilibrado y un despliegue selectivo de capital en la región.
“El sentimiento de inversión inmobiliaria en América Latina se mantiene constructivo hacia principios de 2026, con los inversionistas manteniendo o aumentando moderadamente los niveles de actividad”, señaló Lyman Daniels, presidente de CBRE México, Colombia y Centroamérica. Añadió que el despliegue de capital se realiza bajo una ejecución cautelosa y selectiva.
Y en términos geográficos, el capital sigue concentrándose en mercados metropolitanos consolidados, donde prevalecen escala, liquidez y desempeño probado. En México destacan la Ciudad de México y corredores industriales clave como Monterrey, Tijuana y Querétaro. En Brasil, São Paulo y su zona metropolitana lideran el interés, mientras que en Chile la prioridad continúa en Santiago. Colombia concentra su atractivo en Bogotá y Medellín, y en Argentina el interés se orienta hacia logística en el área de Camino del Buen Ayre y oficinas en Buenos Aires.
Las estrategias de inversión reflejan un perfil de riesgo equilibrado. Si bien los enfoques Core (Activos inmobiliarios de alta calidad) y Core Plus mantienen una fuerte presencia —priorizando estabilidad de ingresos y menor volatilidad—, también se observa un desplazamiento hacia estrategias Value-add (Valor añadido) y Oportunistas, en busca de mayores rendimientos. Este ajuste sugiere que los inversionistas no están abandonando la prudencia, sino calibrando su exposición de acuerdo con precios, condiciones de financiamiento y oportunidades específicas por activo.
En cuanto a valuaciones, las tasas de capitalización (cap rates) muestran un entorno de precios estable en la región, con diferencias determinadas principalmente por país y tipo de activo. Los mercados más líquidos como México y Chile presentan rangos más contenidos, mientras que Argentina y Colombia exhiben mayor dispersión, acorde con sus condiciones locales.
Tras años de ajuste, el capital inmobiliario en América Latina parece entrar en una nueva fase: menos defensiva, más selectiva y con foco en activos estratégicos que combinen estabilidad y potencial de crecimiento.

