La incorporación de tecnología a la construcción geotécnica representa una oportunidad para elevar la seguridad y durabilidad de las obras en México, pero también para disminuir su impacto ambiental. Para lograrlo, especialistas del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) plantearon la necesidad de vincular investigación, diseño, construcción y monitoreo.
Durante la conferencia “Algunos avances tecnológicos en la construcción geotécnica”, realizada como parte del ciclo “Diálogo con ingenieros” del CICM, Walter Iván Paniagua Zavala, vicepresidente del organismo, profesor de la UNAM y director general de Pilotec, señaló que México puede implementar y perfeccionar tecnologías y procedimientos que ya se utilizan en otras partes del mundo.
Geotecnia, punto de partida de las obras
Jesús Campos López, presidente del XLI Consejo Directivo del CICM, destacó la relevancia de la geotecnia para la ingeniería civil, especialmente en el Valle de México.
Las condiciones geológicas y sísmicas de la región, junto con la presencia de suelos blandos, pueden generar problemas como agrietamientos, hundimientos diferenciales y afectaciones recurrentes en redes de agua, drenaje y otras líneas vitales.
Por ello, señaló que el desarrollo de nuevas tecnologías en construcción geotécnica es necesario para mejorar la seguridad y extender la vida útil de las obras.
Campos López también recordó la evolución de la ingeniería sísmica en México y señaló que los avances en conocimiento y normatividad han contribuido a reducir los daños estructurales. Como ejemplo, comparó los efectos de los sismos de 1985 y 2017 bajo intensidades comparables, cuando la cantidad de estructuras colapsadas o con daños severos fue menor.
De nuevas máquinas a obras instrumentadas
A estas herramientas se suman las calculadoras de huella de carbono, como la desarrollada por el Instituto de Ingeniería de la UNAM para cimentaciones mexicanas, que permiten identificar cuáles son los elementos de una obra que generan mayores emisiones de CO₂.
Por su parte, Alexandra Ossa López, coordinadora de Geotecnia del Instituto de Ingeniería de la UNAM, explicó que la innovación en esta especialidad está pasando de concentrarse únicamente en nuevos equipos a desarrollar procesos más instrumentados, medibles y automatizados.

El objetivo es contrastar lo que se planteó durante el diseño con el comportamiento real de las obras y utilizar esa información para mejorar su desempeño.
Reducir emisiones desde la cimentación
La tecnología geotécnica también puede contribuir a reducir la huella de carbono de la construcción. Paniagua Zavala planteó que la disminución de emisiones debe considerarse durante todo el ciclo de vida de una obra.
Entre las alternativas mencionadas se encuentran reutilizar cimentaciones existentes, disminuir el consumo energético, optimizar los diseños y recurrir al mejoramiento de suelos como alternativa a algunas cimentaciones profundas.
También propuso utilizar materiales con menor impacto ambiental, como cemento y acero bajos en carbono, además de tecnologías capaces de generar emisiones negativas.
Estas estrategias buscan que la reducción de CO₂ no dependa únicamente de cambiar materiales, sino de revisar desde el diseño la cantidad de recursos, energía y sistemas constructivos que requiere una obra.
Investigación y datos para la siguiente etapa
La especialista planteó que la innovación debe integrar diseño, construcción, instrumentación, datos, desempeño y sostenibilidad dentro de un mismo proceso.
En una perspectiva de largo plazo, Paniagua Zavala incluso abordó el desarrollo de la llamada geotecnia espacial. Explicó que la investigación sobre suelos fuera de la Tierra debe considerar condiciones distintas a las terrestres, como la gravedad reducida, la ausencia de atmósfera y temperaturas extremas, mientras que los estudios del subsuelo extraterrestre ya contemplan procesos robotizados.
Así, los avances tecnológicos en geotecnia apuntan hacia una construcción en la que el conocimiento del suelo, la medición del comportamiento de las estructuras, la automatización y la gestión ambiental formen parte de una misma estrategia para desarrollar obras más seguras, eficientes y con menor impacto ambiental.