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El Gobierno de México presentó el Plan de Gasoductos 2026-2030, una estrategia de infraestructura energética que contempla inversiones por 140 mil 905 millones de pesos para ampliar, modernizar y fortalecer la red nacional de transporte de gas natural.

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Durante la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el objetivo central del proyecto es fortalecer la soberanía energética del país y reducir la dependencia externa en materia de combustibles y generación eléctrica.

 

Se informó que, del monto total de inversión, 101 mil 259 millones de pesos serán destinados a nuevos proyectos de infraestructura, mientras que 39 mil 646 millones de pesos se utilizarán para mantenimiento y modernización de ductos e instalaciones existentes.

 

La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, explicó que actualmente México cuenta con una red de 21 mil 149 kilómetros de gasoductos, de los cuales 10 mil 87 kilómetros son operados por el Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS), 7 mil 666 kilómetros por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y el resto por Pemex y privados.

Busca la estrategia garantizar el suministro energético para las 13 nuevas centrales eléctricas de la CFE y para los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar (PODECOBI), vinculados al Plan México.

 

 

De la inversión total, 53 mil millones de pesos corresponderán a proyectos de la CFE y 87 mil millones de pesos serán ejecutados por CENAGAS.

 

 

Entre los proyectos prioritarios destacan los gasoductos Cuxtal II, Centauro del Norte y la reconfiguración Guaymas-El Oro, así como nuevos desarrollos en el centro y sur del país, incluyendo los ramales Cosoleacaque, Paraíso y Tula.

 

Asimismo, CENAGAS desarrollará tres nuevos gasoductos estratégicos: Coatzacoalcos II, en Veracruz; Naco-Hermosillo-Guaymas, en Sonora; y el Libramiento Reynosa, en Tamaulipas.

Según el gobierno, se estima que la construcción de las nuevas centrales eléctricas y la expansión de la infraestructura de gas natural generarán alrededor de 18 mil 400 empleos directos e indirectos.

Por último, el plan se presenta en un contexto de creciente demanda energética y de relocalización industrial en Norteamérica, donde el fortalecimiento de la infraestructura energética se ha convertido en un factor clave para la competitividad y atracción de inversiones.