La empresa AIFA deberá informar a la SCT cuándo iniciará operaciones, manifestando que cuenta con los servicios aeroportuarios y complementarios requeridos.

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La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) tendrá la concesión del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) durante 50 años, por lo que operará y administrará en este tiempo la terminal ubicada en el Estado de México.

El título de concesión otorgado menciona que la empresa AIFA deberá informar a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) cuándo iniciará operaciones, manifestando que cuenta con los servicios aeroportuarios y complementarios requeridos.

Asimismo, informa que en esta compañía aeroportuaria, la Sedena tiene una participación accionaria de 99% y el restante 1% es propiedad del Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, de acuerdo con una publicación de Milenio.

“La participación estatal del gobierno federal en la concesionaria y su constitución como sociedad anónima, fue autorizada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público mediante resolución publicada en el Diario Oficial de la Federación el 14 de diciembre de 2020”.

Además, en el título de concesión se estableció que la empresa  AIFA podrá otorgar a un tercero la operación del servicio de administración de combustible del complejo aéreo que se construye en la base militar de Santa Lucía.

Según el último reporte de avance de obra del AIFA, la Sedena informó que en la pista norte y central, plataforma y rodajes realiza la colocación de concreto en la estructura, trabajos para el señalamiento, colocación de bases y luminarias. Destacó que faltan 156 días para entregar el aeropuerto.

En la terminal de pasajeros realiza la instalación de escaleras eléctricas, puertas automáticas, domos y fachada a base de vidrio, colocación de mármol y porcelanato en pisos de las salas de espera. Y en la interconexión vial, tramo Caseta Tultepec-Santa Lucía realizan trabajos del paso deprimido.

Al inicio de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, se tomó la decisión de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), proyecto que incluso recibió un premio, y en su lugar construir un nuevo aeropuerto, el actual AIFA.