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La fortaleza prolongada del peso frente al dólar puede representar un riesgo de competitividad para las exportaciones mexicanas. Sin embargo, hasta ahora su impacto sobre las manufacturas ha sido marginal, debido a la ventaja arancelaria de México y a la fuerte demanda externa.

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La fortaleza que ha mantenido el peso mexicano no está representando, hasta ahora, un obstáculo significativo para el crecimiento de las exportaciones, debido principalmente a la ventaja arancelaria de México frente a otros países y a la elevada demanda de determinados productos mexicanos en Estados Unidos.

Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, señaló durante la conferencia de prensa de Situación México que, pese a la reciente depreciación de la moneda, el tipo de cambio continúa sobrevaluado y todavía existe espacio para un ajuste adicional.

 

Sin embargo, consideró que el impacto de esa fortaleza cambiaria sobre las exportaciones ha sido marginal. “¿Ha afectado a las exportaciones? Creemos que no, porque la ventaja arancelaria que tiene México es tan fuerte”, afirmó.

 

De acuerdo con Serrano, el dinamismo actual de las exportaciones dificulta sostener que la apreciación del peso esté frenando al sector externo. Recordó que las exportaciones están creciendo a una tasa de 25%, impulsadas también por una fuerte demanda de determinados productos.

Manufacturas absorben mejor un peso fuerte

Otro elemento que reduce el efecto cambiario es la propia estructura de la industria manufacturera mexicana. Una parte importante de su producción exportadora utiliza insumos importados, por lo que la apreciación del peso puede afectar los ingresos obtenidos por las ventas externas, pero al mismo tiempo abarata sus importaciones.

Esta característica ha modificado la relación tradicional entre el tipo de cambio y la competitividad exportadora.

 

“Una depreciación no es una ventaja tan clara como lo era antes. De la misma manera, una apreciación tampoco es una desventaja tan clara”, explicó Serrano.

 

El escenario es diferente para otras actividades. El economista consideró que el turismo ha resentido en mayor medida la fortaleza del peso y señaló que también podría existir algún efecto sobre el sector agropecuario.

 

 

Para las manufacturas, en cambio, no observó hasta ahora señales de afectación. Por el contrario, destacó que sus exportaciones están creciendo a ritmos poco habituales.

 

Así, pese a que un peso sobrevaluado podría representar una pérdida de competitividad en otras circunstancias, el actual entorno comercial, la ventaja arancelaria de México y la composición importada de buena parte de las manufacturas están amortiguando su impacto sobre el sector exportador mexicano.

 

El peso fuerte no está frenando el crecimiento agregado de las exportaciones mexicanas, pero eso no significa que sea neutral para todas las empresas y sectores.

Un análisis publicado por BBVA Research en mayo advertía que una sobrevaluación prolongada del peso puede presionar a manufactureras exportadoras y proveedores nacionales con márgenes reducidos. Hasta ahora, sin embargo, ese riesgo no se refleja en una pérdida generalizada de dinamismo de las exportaciones.

Así, el escenario actual muestra así un cambio importante en la relación entre tipo de cambio y competitividad: México puede perder parte de su ventaja por la fortaleza del peso, pero compensarla con una mayor competitividad relativa frente a países que enfrentan barreras arancelarias más elevadas en Estados Unidos.