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La confianza del consumidor mostró una ligera mejoría mensual en febrero, aunque mantiene una tendencia anual negativa y niveles de cautela entre los hogares.

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De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado junto con el Banco de México, se ubicó en 44.4 puntos con cifras desestacionalizadas, lo que implicó un avance de 0.3 puntos respecto a enero, pero una caída de 2.0 puntos frente a febrero de 2025

 

Con ello, el indicador acumula 14 meses consecutivos de retrocesos anuales.

 

Al interior, cuatro de los cinco componentes registraron incrementos mensuales. La percepción sobre la situación económica actual del hogar subió 0.3 puntos a 50.7, mientras que la evaluación sobre la economía del país —tanto actual como a 12 meses— aumentó 0.9 puntos en cada caso, para situarse en 39.9 y 45.0 puntos, respectivamente.

No obstante, en términos anuales persiste el deterioro. La evaluación sobre la situación futura del país cayó 4.7 puntos frente a febrero del año pasado, siendo el componente con el mayor retroceso. También descendieron las percepciones sobre la economía actual del país (-2.5 puntos) y la situación esperada del hogar (-1.9 puntos).

 

 

El rubro relacionado con la posibilidad actual de adquirir bienes duraderos se mantuvo sin cambios mensuales en 30.5 puntos, aunque con una disminución anual de 0.3 puntos, reflejando moderación en las decisiones de consumo de mayor valor.

 

Banco Base destacó en sus análisis que, las caídas anuales prolongadas no se observaban desde periodos asociados a recesión, lo que sugiere que los consumidores perciben riesgos relevantes para 2026. Por su parte, Monex señaló señales mixtas: si bien hay un ligero repunte en la percepción económica del país, persiste cautela ante factores como la moderación del mercado laboral, presiones inflacionarias recientes y desaceleración de remesas.

 

En conjunto, el dato de febrero confirma un entorno de bajo optimismo, con mejoras marginales en el margen mensual, pero con una tendencia anual que aún apunta a fragilidad en las expectativas y en el consumo de los hogares.