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A seis años de su entrada en vigor y en vísperas de su primera revisión, el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA) se consolida como el eje de la integración económica regional, al sustentar flujos comerciales por 1.9 billones de dólares en 2024 entre las tres economías, de acuerdo con el estudio The Enduring Power of Three, elaborado por Citi Institute.

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El análisis subraya que el acuerdo —que sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 2020— no solo modernizó disciplinas en materia de propiedad intelectual y comercio digital, sino que reforzó la previsibilidad regulatoria, un elemento considerado central para la planeación empresarial y la atracción de inversión.

 

Y entre los principales resultados del T-MEC, como lo conocemos en México, destaca el crecimiento del comercio trilateral desde julio de 2020, así como el fortalecimiento de las cadenas de suministro regionales. En particular, las reglas de origen del sector automotriz, que exigen mayor contenido regional y componentes producidos en zonas de salarios más altos, han incentivado la manufactura dentro del bloque.

 

Con lo que respecta a la inversión, el informe señala que las inversiones directas de Canadá en Estados Unidos crecieron más de 50% entre 2020 y 2024, hasta alcanzar 732.9 mil millones de dólares, posicionando a ese país como el tercer mayor inversionista extranjero en territorio estadunidense. Este dinamismo ha contribuido también a la generación de empleo; Canadá fue el país que más empleos creó en Estados Unidos en ese periodo.

 

 

El estudio advierte, no obstante, que la próxima revisión del acuerdo representa un momento crítico. Reabrir negociaciones de fondo o permitir que el tratado pierda vigencia podría generar incertidumbre, afectar cadenas de suministro consolidadas y elevar costos comerciales mediante aranceles u obstáculos regulatorios.

 

Además, el USMCA ha contribuido a un reequilibrio del comercio estadunidense, con México ampliando su participación en el mercado de importaciones de Estados Unidos, en parte a costa de proveedores asiáticos como China. Este ajuste ha fortalecido la integración productiva regional en un contexto de tensiones geopolíticas y búsqueda de mayor resiliencia.

 

Para Citi Institute, el acuerdo actúa como un “baluarte” frente a la volatilidad global al consolidar a Norteamérica como un bloque económico más autosuficiente y competitivo. La estabilidad del marco comercial, concluye el análisis, es un factor determinante para sostener la inversión, el empleo y el crecimiento en Estados Unidos, México y Canadá en los próximos años.