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El Centro destacó que contribuirá para ello la inclusión en la comercialización de bienes raíces y el sector automotriz.

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Desde su inicio, El Buen Fin ha brindado resultados positivos, unos años más que otros dada la coyuntura por la que se ha atravesado, pero finalmente al alza. En 2011, en su primera edición, generó ventas totales por 39 mil 800 millones de pesos.

A 2019 el valor de esas ventas ascendió a 117 mil 800 millones de pesos y con ello, las estimaciones de diversos organismos empresariales anticipan que en 2020 el monto de ventas estará muy cerca del año pasado, considerando nuevas actividades como la venta y comercialización en bienes raíces y automóviles.

“En esta edición el programa se alarga a doce días (del 9 al 20 de noviembre) y a catorce días en al caso de la Ciudad de México, para moderar el aforo a establecimientos comerciales y de servicios en el contexto de la alerta sanitaria y repunte de contagios por Covid-19”, destacó en su informe semanal el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

El CEESP agregó que la Asociación Mexicana de Ventas Online (AMVO) estima que el comercio en línea podría representar 33.9% del total de las ventas durante esta edición, superando el 9.4% que representó en 2019, por lo que “4 de cada 10 de las empresas esperan crecer más del 50% su venta online durante la campaña”.

La ausente

Como se recordará, en esta edición no se contará con la participación de la cadena comercial Walmart, después que dejó de ser afiliado a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicios y Departamentales (ANTAD).

Las cifras a agosto indican que las ventas de establecimientos comerciales al menudeo se mantienen con una contracción de -10.1% respecto al mismo mes del año pasado en términos reales, mientras que los ingresos totales por la prestación de servicios lo están en 22.1%. Por su parte, el indicador de consumo privado en el mercado interior aún se mantiene en -13.1% respecto del año pasado.

Las ventas de la ANTAD a septiembre tuvieron un crecimiento anual en términos nominales de 2.6% que al excluir el efecto de la inflación representó una caída de -1.3%. Lo que “representa un menor debilitamiento comparado con la evolución de otros indicadores de consumo, las expectativas de la membresía del organismo para todo el año son modestas, ya que anticipan que el crecimiento nominal de sus ventas esté en un rango de entre -0.5% y 0.5%. (en términos reales esto implicaría un rango de entre -4.0% y -3.0%)”, finalizó el CEESP.