La fuerza de la recuperación de junio y julio parece haberse quedado atrás.

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Una vez que la economía mexicana confirmó haber tocado fondo  durante el segundo trimestre, en mayo en particular, inició una etapa de recuperación en junio, al grado de que se dejaron de deteriorar los pronósticos de contracción para todo el año. Sin embargo, ese pequeño ciclo de recuperación parece que ha venido perdiendo fuerza.

Por ejemplo, en su informe Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés), el Fondo Monetario Internacional (FMI) mejoró su perspectiva del Producto Interno Bruto (PIB) de México que caerá -9.0%, en lugar del -10.5% que proyectó en junio.

Aunque mejoró ligeramente el escenario de contracción económica de México para este año, se mantiene por encima del promedio que prevé el FMI caerá la región, que es de -8.1 por ciento. Asimismo, a nivel global, sería la segunda economía emergente de mayor ajuste, al considerar que la India tendrá un retroceso de -10.3 por ciento.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional hay todavía una enorme incertidumbre en el panorama, derivado de la trayectoria de la pandemia, sus efectos en las medidas de distanciamiento y la disponibilidad de los tratamientos o vacunas.

Es importante señalar que el Índice Global de Actividad Económica (IGAE), que es lo más cercano al PIB mensual, reportó en junio un incremento mensual de 8.8% y en julio su repunte mensual fue de 5.7 por ciento.

Hay otros indicadores, por ejemplo la producción industrial, que en agosto repuntó 3.3% mensual, pero  a un menor ritmo que en los meses previos.

Bajo estas consideraciones, la calificadora Fitch Ratings señaló que hay claras señales de que se está perdiendo el impulso que se observó en junio y julio; es decir, ese impulso se está desacelerando.

Afirmó que el mismo patrón que observa la actividad industrial de fuerte repunte en junio y julio, y luego pérdida de fuerza en agosto, se está repitiendo en los servicios, lo que sugiere que la mayor parte del repunte ha pasado.

Hay que recordar que después de la fuerte contracción de abril y mayo, por el confinamiento, se esperaba un efecto rebote por la reapertura de actividades.