Este indicador reportó en julio una contracción del -6.1% a tasa anual; en los siete primeros meses del año acumuló un retroceso del -3.2% respecto al mismo periodo en 2018.

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Este indicador reportó en julio una contracción del -6.1% a tasa anual; en los siete primeros meses del año acumuló un retroceso del -3.2% respecto al mismo periodo en 2018.

Un reporte presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), expuso que la contracción en la inversión residencial fue -por tercer mes consecutivo- de mayor magnitud que la no residencial. Ambos sub-sectores empeoraron su desempeño respecto al mes anterior, en el residencial en -6.8% desde -5.9% en junio, mientras que el no residencial retrocedió 5.4% con un previo de -3.3 por ciento.

De acuerdo con un análisis de Banorte, “en general, el reporte no provee suficiente sustento sobre la posibilidad de una recuperación en el sector. Reportes sugieren que el gobierno federal está realizando esfuerzos para reiniciar la construcción, incluida la CDMX. No obstante, en el escenario más favorable, esto no se vería reflejado sino hasta septiembre. Creemos que el sector privado probablemente no logrará compensar por esta caída, al menos en el corto plazo. Sin embargo, han comenzado a aparecer algunas señales de una posible recuperación, al menos en cuanto a la confianza empresarial”.

Agregaron que en este contexto, será necesario evaluar información de los próximos meses para poder evaluar si los esfuerzos tanto del gobierno federal, como el de la Ciudad de México, tienen algún impacto positivo en la inversión.