Desde los primeros minutos, el equipo mexicano mostró una clara superioridad sobre el conjunto africano. Con una presión alta y constante recuperación del balón, el cuadro nacional controló la posesión y evitó que Sudáfrica pudiera desarrollar su juego.
La primera llegada de peligro surgió tras una intervención del delantero Raúl Jiménez, cuyo disparo fue rechazado por el guardameta sudafricano.
Durante los primeros 45 minutos, México dominó prácticamente todos los aspectos del partido. La selección aprovechó los espacios generados por las constantes combinaciones en corto, controló el mediocampo y neutralizó cualquier intento ofensivo de Sudáfrica, que no logró generar una sola oportunidad clara de gol.
El inicio del segundo tiempo mantuvo la misma tendencia. México volvió a generar peligro y estuvo cerca de ampliar la ventaja tras un nuevo error defensivo del rival. Poco después, una jugada ofensiva del conjunto nacional provocó la expulsión de un defensor sudafricano, dejando a su equipo con diez hombres.
A partir de ese momento, el conjunto dirigido por su cuerpo técnico retomó el control de las acciones mediante largas secuencias de pases y una mayor posesión del balón. Sudáfrica intentó reaccionar, pero nunca encontró los espacios para comprometer la meta mexicana.
En la recta final del encuentro, el partido registró nuevas incidencias disciplinarias. Un segundo jugador sudafricano fue expulsado por conducta antideportiva, mientras que cerca del minuto 89 César Montes vio la tarjeta roja, dejando a México con diez hombres durante los últimos instantes del compromiso.