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La venta de Banamex no obedece a alguna condición interna del país, aunque la decisión coincide con un contexto interno complicado.

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El anuncio de la venta de Citibanamex sigue siendo motivo de polémica debido a las múltiples interpretaciones que se han dado entre la clase política, el sector financiero, los clientes e incluso en las redes sociales. Justamente las diversas visiones son las generadoras de incertidumbre.

Citi recuperó en cerca de ocho años el monto que invirtió cuando adquirió Banamex, en 12 mil millones de dólares (mdd) hace 20 años, toda vez que ha sido muy rentable. Todos los años restantes han sido de utilidades netas para Citi, pero de acuerdo con su reporte financiero correspondiente a 2021, que dio a conocer hace unos días, el ROE (Return on Equity, por sus siglas en inglés) del grupo va en descenso.

La institución ha sido muy clara en que la venta obedece a una estrategia global de salir de la banca comercial (minorista) y regresar a su origen, que es mucho más rentable. En un artículo previo ya señalamos que ha salido de Europa, Asia y América Latina, aunque Citi seguirá operando en México bajo la franquicia que tenía previo a la compra de Banamex, pero solo con la denominada banca institucional o corporativa, que para ellos es mucho más rentable que la minorista.

Es decir, ha sido una estrategia global, no solo de México, por lo que no obedece a alguna condición interna del país. Sin embargo, la decisión coincide con un contexto interno complicado, donde se han dado desafortunadas noticias de políticas públicas de la administración federal actual, que han inhibido la inversión del país.

Nos referimos a eventos como la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de Texcoco (NAIM), la cancelación de la inversión de la cervecera Constellation Brands en Mexicali, la cotrareforma energética, así como otras iniciativas del Senado o Congreso, entre otras noticias.

Hace poco se difundió que Nissan salía de Morelos y también generó incertidumbre, pero al final se notificó por parte de la empresa que solo cerraría una línea de producción, aunque ello significa despido de personal.

Este tipo de noticias han sido adversas para dotar de certidumbre a la inversión local e internacional, pero adicionalmente el anuncio de la venta de Banamex, por la magnitud y relevancia en la estructura de la banca en México, son generadoras de incertidumbre por si solas, pero no porque ello anticipe una crisis de cartera vencida o una crisis de la banca u otra crisis económica.

La cartera vencida de toda la banca (Índice de Morosidad) se ubicó en 2.15% hasta noviembre pasado, a diferencia del 1.86% de marzo de 2020, previo al inicio de la pandemia. Las cifras son una muestra clara que a cerca de dos años de haber iniciado la pandemia, la banca sigue sana, sólida y no hay riesgo sistémico por la crisis económica y sanitaria por la que pasamos.

La venta de Banamex por parte de Citi seguirá siendo motivo de incertidumbre y especulación, toda vez que dependiendo de quién adquiera la institución, se podrá determinar un cambio en la estructura actual del sistema bancario en México. Sin embargo, insistimos que ello no es preludio de una crisis de cartera vencida como hay personas que lo pronostican.