La emergencia sanitaria obligó a un porcentaje muy elevado de empresas a que sus empleados trabajaran desde sus casas. Desde entonces, se han generado una serie de mitos respecto al tema y mucho se especula sobre lo que sucederá en el futuro con el teletrabajo.

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El Home Office lucía como una actividad poco confiable para muchas empresas. Sin embargo, las compañías se vieron obligadas a realizar sus actividades vía remota debido a la contingencia sanitaria por la pandemia del nuevo Coronavirus, toda vez que fue la única posibilidad de mantener productivas a las organizaciones.

Es evidente que dicha práctica se aceleró como tendencia, por necesidad derivada del Covid-19, situación que de alguna manera se  facilitó al vivir ya en una nueva era digital. Sin embargo, es indiscutible que esta situación ha generado, por una parte, una serie de beneficios o bondades para las compañías y las personas, pero a la vez diversos problemas o riesgos.

Real Estate Market & Lifestyle consultó a especialistas, tuvo acceso a diversos estudios que se generaron al respecto y participó en webinars con desarrolladores especializados en el mercado de oficinas, con arquitectos, diseñadores de espacios y muebles de oficinas, brokers, entre otros, para discutir sobre el tema. Por ello elaboramos los siguientes apuntes sobre los mitos y realidades que se gestaron respecto al teletrabajo.

 

 

 

El trabajo por objetivos se volvió fundamental para la eficiencia y la productividad.

 

Descubrimientos

En primera instancia, muchas empresas que no lo usaban, descubrieron que se puede ser incluso más productivo con el trabajo a distancia y, al no ser un fenómeno planeado, propició que aprendiéramos a resolver cosas de manera remota. Hubo que adaptarse para lograr ser eficiente.

Algo relevante, fue que a través del Home Office se demostró quiénes sí trabajan y cumplen con sus obligaciones; la comunicación mejoró y la juntitis se evitó. El trabajo por objetivos se volvió fundamental para la eficiencia y productividad bajo esta mecánica.

Por otro lado, se identificó que no todas las actividades se pueden hacer con la eficiencia necesaria, toda vez que hay personas que requieren de un jefe inmediato que esté supervisando constantemente para que se cumpla con el trabajo.

Habrá disciplinas en donde el trabajo remoto permite la eficiencia y la productividad, pero hay otras que no. La experiencia demostró que todo funciona con base en el tipo de empresa, la función que desarrollan y las necesidades de la misma.

Asimismo, hay quienes opinan que la moda del Home Office, iniciada hace aproximadamente ocho años, no es para todos ni para siempre, pues las empresas corren el riesgo de perder una cultura y entidad corporativa. “Es una herramienta, pero no una solución universal”.

Y es que es un arma de doble filo, porque por una parte se incrementó la productividad, nos enseñó que podemos no estar siempre en la oficina, ahorrarnos horas productivas en el tráfico y permitió una mayor convivencia con la familia. En contraparte, hubo quien abusó de las horas de trabajo y no por eso fue más eficiente, o se presentaron problemas de salud, ansiedad, etc.

Asimismo, las personas, al verse obligados a retomar por primera vez su rutina de trabajo desde su hogar, como una medida apresurada, se enfrentaron, como principal reto, el equilibrar la vida laboral y personal en casa. También existió la falta disciplina en cuanto a los horarios para tener un equilibrio entre nuestra vida profesional y privada.

 

 

El trabajo en casa se vio facilitado al vivir ya en una nueva era digital.

 

Flexibilidad en el trabajo y de espacios

Aunque hay una polarización de opiniones en las grandes ciudades del mundo, una vez que se estabilice la actividad económica, si bien no dejaremos de ir a la oficina, es evidente que vamos a trabajar más desde casa.

Los centros de trabajo se dieron cuenta que no necesitan a toda su gente en un lugar, todos reunidos, cuando funcionan bien a la distancia; además, en cuanto a lo económico, es evidente el ahorro para las empresas al disminuir gastos operativos como la luz, agua, insumos básicos de higiene, servicio de baños, café y demás.

Una vez entrada la ‘nueva normalidad’, cualquiera que ella sea por todo lo acontecido, se requerirá cierta flexibilidad para los colaboradores en las empresas al considerarse que debe haber una fusión entre la bondad e importancia que tiene el espacio corporativo para el desempeño de toda empresa y el poder, al mismo tiempo, trabajar desde casa cuando se requiera.

Sin embargo, es adelantado asegurar que el trabajo a distancia sustituirá los espacios corporativos tradicionales. No habrá una devolución masiva de espacios corporativos por el Home Office, más bien, en algunos casos, los reducirá.

Un análisis de Deloitte precisó: El trabajo remoto se transformará en algo permanente en nuestras vidas y la relación entre personas y tecnología se profundizará aún más.

Asimismo, indicó que “la experiencia forzosa de esquemas de trabajo flexibles acelerará las tendencias de trabajo remoto en las organizaciones, llevando a las empresas a modificar sus modelos de operación, a reducir espacios de oficinas físicas y a maximizar su uso”.

 

 

Para muchas empresas, el HO puede ser una herramienta, pero no una solución universal.

 

Necesario ajustarla Ley

Aunque desde el año pasado se contempló al teletrabajo en la Ley Federal del Trabajo, despachos de abogados especialistas en materia laboral, han expresado la necesidad de legislar al respecto, porque las condiciones laborales no serán las mismas con un uso más intensivo del Home Office en condiciones normales. Consideran que los riesgos de trabajo serán diferentes, incluso porque las empresas deben satisfacer los requerimientos para hacer la actividad desde casa, es decir, hay una serie de variables que nunca se habían considerado y ahora será necesario que se tomen en cuenta.

Muchas empresas consideraban al teletrabajo como una prestación que brindaba calidad de vida a sus empleados, toda vez que era esporádica. Por esto último, se pensaba que no era necesaria una legislación al respecto; sin embargo, será inevitable que dentro de los contratos laborales se incluyan reglamentos, políticas de trabajo, lineamientos para su operación, modelos mixtos de trabajo o un modelo de 100% Home Office.

 

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Deficiencias a superar

Así como se descubrieron elementos de mejora en la eficiencia y productividad, también se precisaron algunas deficiencias. Visto a retrospectiva, fue claro que nuestros espacios en casa no estaban preparados para el reto que representó el trabajo remoto.

Por citar algunas, no todas las personas cuentan con las condiciones necesarias para un trabajo eficaz desde casa: Fig. 1 .

En fin, contar con un espacio específico dentro de la casa para realizar las actividades laborales.

Incluso, especialistas indicaron que no por el hecho de trabajar en nuestro hogar se logró mayor privacidad, al parecer fue menor; hubo algunos ejemplos que se hicieron virales en redes sociales por los bochornosos incidentes en las videoconferencias.

Así que, como reto, después de la experiencia obligada por la emergencia sanitaria, deben generarse las condiciones de espacio, iluminación, tecnología, seguridad informática, entre otras, para trabajar adecuadamente en casa.

 

 

Consideración inmobiliaria

En este sentido, especialistas consideran que el Home Office, de ahora en adelante, será algo que los desarrolladores deberán prever en sus proyectos residenciales, ya que la pandemia coloca al hogar como un refugio seguro.

Así, las viviendas del futuro deberán servir no solo para vivir y recrearse, sino también para desarrollarse en todos los sentidos. Quienes estuvimos en confinamiento como medida de seguridad ante el riesgo de contagio por el Covid-19 aprendimos a valorar más los espacios, las vistas, la naturaleza, las terrazas…  

 


Texto:Eunice Martínez

Foto: GRAPHO / alt point / ikea