Las ciudades son uno de los mejores inventos de la humanidad. Gracias a la propensión del homo sapiens a vivir en comunidad, éstas han permitido el crecimiento de la economía y el desarrollo de la cultura y la ciencia. 

Las ciudades son uno de los mejores inventos de la humanidad. Gracias a la propensión del homo sapiens a vivir en comunidad, éstas han permitido el crecimiento de la economía y el desarrollo de la cultura y la ciencia. 

Gracias a las ciudades ha disminuido la mortandad. Aunque parezca un contrasentido para muchos, es mucho mejor para el medio ambiente que los humanos vivamos concentrados en miles de ciudades de muchos tamaños, a diferencia de estar dispersos por todo el planeta.

Gracias a las ciudades, millones de seres han tenido vidas más largas, más sanas y más libres. La democracia y libertades de las que gozamos tampoco hubieran sido posibles sin ellas.

En la Edad Media se afirmaba que el aire de las ciudades permitía a los hombres ser libres. Ni qué decir que las ciudades hicieron posible el nacimiento de la clase media, la cual es el sustento de la sociedad contemporánea.

 

Real Estate Market &Lifestyle,Real Estate,Perspectivas 2019,Entender a la ciudad,Jorge Gamboa de Buen, Según el último censo del INEGI, en la CDMX habitan cerca de 9 millones de personas.  Según el último censo del INEGI, en la CDMX habitan cerca de 9 millones de personas. 

 

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Oportunidades para CDMX

Ahora que inicia un nuevo gobierno en la Ciudad de México, se presentan tres oportunidades que invitan a un optimismo razonado:

  1. El nuevo gobierno ha prometido ser implacable con la corrupción.
  2. Está dispuesto a aplicar un criterio científico en el análisis, diagnóstico y solución de los problemas.
  3. Por primera vez en dos décadas, el gobierno local y federal son del mismo signo.

Por increíble que parezca, los gobiernos de la izquierda nunca se tomaron en serio los dos primeros temas y su confrontación con el Gobierno Federal fue muy costosa para la ciudad.

Por ejemplo, en estos gobiernos prohijaron y toleraron una nueva y más perniciosa forma de corrupción, consistente en escriturar literalmente territorios y áreas de gobierno a grupos y tribus afines.

Fue insólito ver cómo un grupo y a veces hasta una familia se turnaron en el poder durante casi dos décadas. Eran delegados, luego diputados locales y otra vez volvieron a ser delegados en una misma demarcación. En muchos casos la herencia se pasó a esposas y sobrinos.

En temas vitales como el abasto de agua o el transporte, nunca hubo un diagnóstico serio y mucho menos, un programa de acción.

 

Graves contradicciones

Revisando las Encuestas Origen-Destino, se reveló que en 20 años prácticamente no cambió la distribución de los modos de transporte, el cual es inseguro y muchas veces ilegal. Este transporte concesionado —microbuses y autobuses— que presenta un precario mantenimiento, mueve al 40% de los viajes. Por otro lado, el Metrobús y los sistemas de movilidad a través de bicicletas, aunque son bonitos para la foto y las conferencias internacionales, no cambiaron en nada la calidad de vida de los habitantes de la ciudad.

Claro, lo que sí creció fue el número de autos privados en circulación que pasaron en 25 años de 1.5 millones de unidades a 5 millones en la Zona Metropolitana del Valle de México.

Gracias a las políticas asimétricas en materia del otorgamiento de Tenencias Vehiculares y Verificación, migraron los trámites rápidamente a los Estados de México y Morelos, con lo que la Ciudad de México perdió el control de su parque vehicular, con las severas consecuencias que ahora son evidentes.

Un análisis científico también hubiera permitido saber que las políticas aplicadas en beneficio del auto privado y el abandono del Sistema de Transporte Colectivo (Metro) fueron erróneas.

La también insólita —por irresponsable— relación entre la Ciudad de México y el Gobierno Federal, en la que durante seis años el Presidente de la República y el Jefe de Gobierno no cruzaron palabra, se tradujo en un castigo fiscal y ausencia de políticas conjuntas, por ejemplo en materia de abastecimiento de agua potable o del Sistema de Drenaje general del Valle de México.

Lo anterior se tradujo en enormes ineficiencias y costos duplicados que acabó pagando la sociedad. La reciente crisis de escasez de agua —donde en un mismo mes también sufrió de inundaciones— es la mejor evidencia de la ausencia de una estrategia.

Una buena coordinación entre los dos niveles de gobierno puede resolver muchos de los problemas más graves relacionados precisamente al agua, movilidad y seguridad.

Por el bien de más de 20 millones de ciudadanos, concedamos el beneficio de la duda al recién instaurado Gobierno de la Ciudad de México.   

 

*Director de Desarrollo de Negocios de Fibra Danhos

 


Texto Jorge Gamboa de Buen*

Foto: plataforma / f. axel carranza