|  
Azoteas verdes

De la moda a la sustentabilidad

Ideadas en el siglo IV a.C., con los conocidos Jardines Colgantes de Babilonia, las azoteas verdes vuelven a dominar el paisaje de las grandes urbes, aunque esta vez con la pretensión de regresar a la tierra una fracción del terreno donde ahora dominan el asfalto y el concreto. En este contexto, el green roofing podría ser una solución a los problemas de polución y calentamiento global.

294 No me gusta6

No en pocas ocasiones amigos extranjeros me han dicho que sobrevolar urbes como la
Ciudad de México, les engendra fundamentalmente dos sentimientos: Asombro por sus monstruosas dimensiones y horror, sí, ¡horror!, por su mortecino aspecto debido a la falta de áreas verdes, amén de su extrema aridez natural en la zonas como la oriente.

Y es que los números hablan por sí solos, mientras que entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan un mínimo de ente 18 y 25 m2 de áreas verdes por habitante urbano, en nuestra ciudad capital apenas si alcanzamos los 2.2 m2; aunque hay casos extremos como la delegación Iztapalapa, donde ese dato puede ser alarmante, al promediar tan sólo 1 m2 de áreas verdes por habitante, lo que contrasta en extremo con realidades como la de Copenhague en Dinamarca, en donde 43 m2 de superficie verde por ciudadano es la norma.

El punto aquí es qué haremos con ello. ¿Esperar a que haga algo el gobierno?.. Mejor actuemos juntos o al menos esa es la recomendación de Diego Tonda y Alejandro Tazzer, dos emprendedores mexicanos que recientemente fundaron “Econstrucción”, la primera firma 100% mexicana especializada en la implementación, instalación y mantenimiento de azoteas verdes, con sede en el Distrito Federal.

¿Pero qué es una azotea verde y cómo ésta puede llegar a representar una ayuda para si no remediar, al menos paliar los enormes problemas de contaminación atmosférica que viven las grandes ciudades? Entrevistados por Real Estate Market & Lifestyle, Tazzer y Tonda comentaron que una azotea verde es un espacio alternativo para reutilizar zonas “muertas” en edificios, casas o cualquier inmueble, con la finalidad de ganar áreas verdes a lo cubierto por el asfalto y el cemento.

Alejandro Tazzer dijo que a pesar de que pudiera parecer muy innovadora esta idea, las azoteas verdes cuentan con una larga historia, la cual se remonta a los Jardines Colgantes de Babilonia, un edificio que forma parte de las maravillas del mundo antiguo y que fue erigido en el siglo IV a.C., y más recientemente se popularizaron en culturas como la nórdica, las cuales cuentan con construcciones con este tipo de adecuaciones desde el siglo XVII. En Alemania, estas técnicas comenzaron a usarse desde la década de 1960 y aseguró Tazzer que actualmente al menos 15% de la vivienda alemana cuenta con estas características.

Por su parte, Tonda señaló que la implementación de azoteas verdes cuenta con muchas más ventajas de las que originalmente se pudieran imaginar, pues este tipo de vergeles aéreos actúan como:

Aislante térmico: Una de las principales cualidades que ofrecen los techos verdes, es que al estar en la parte más alta de los inmuebles, absorben buena parte de la radiación solar. El resultado, un edificio con mayor equilibrio térmico, ya que durante los días muy soleados, la construcción se mantendrá más fresca, mientras que en temporada fría, el mismo guardará con mayor facilidad
el calor propio.

Ahorrador de energía: Debido a lo antes descrito, la necesidad del funcionamiento de sistemas de aire acondicionado o calefacción se verá reducida
sustancialmente gracias al enorme equilibrio térmico que guardan los inmuebles con azoteas verdes. Las mediciones lo avalan, pues los especialistas entrevistados aseguraron disminuciones de gasto de energía eléctrica hasta en 50%, y promedios de -4° con respecto a la temperatura exterior, que en días de sol de plomo han sido comprobadas.

Aislante sonoro: Recientemente el gobierno del Distrito Federal ha implementado una campaña para reducir la nociva contaminación auditiva en la ciudad. Una de las apuestas son los green roofs, los cuales ofrecen una excepcional absorbencia sonora cuando se conjugan con green walls o paredes verdes, que no es otra cosa que la misma técnica aplicada a los muros.

Evitan inundaciones o encharcamientos: Para quienes viven en el DF sabrán que la época de lluvias es una de las mayores calamidades desde la fundación de esta urbe en el siglo XII. La extrema cantidad de lluvia inunda los drenajes debido a la pobreza de áreas de absorción y la copiosa cantidad de lluvia, por lo que implementar una techumbre verde ayuda a minimizar el agua de lluvia que se vierte a las alcantarillas, mientras que se aprovecha para irrigar esta instalación. 

Plusvalía: Deducir que un edificio con techos verdes cuenta con mejores condiciones de conservación general, es fácil. Resulta que la implementación de ecotecnias (tecnologías que garantizan una operación limpia, económica y ecológica) del green roofing, demandan un excelente estado de instalaciones eléctricas, drenajes, impermeabilización y cuidado del inmueble en cuestión. Así pues, un inmueble con estas características realza la propiedad no sólo visualmente, sino también en lo económico.

Embellecedores del paisaje urbano: Imagine que en vez de observar desde su casa u oficina esa nata gris que a diario cubre la ciudad, admirara una que otra azotea y muros verdes con flores, especies arbóreas y otros elementos vegetales y animales. Algo se puede asegurar de ello, su estado anímico podría mejorar considerablemente, además de que el aspecto urbano se transformaría de forma radical. Por otra parte, ¿imagine alimentarse de lo que en el techo de su casa se puede dar?

Conservadores de humedad: No es un secreto para nadie que entre más sean las áreas ajardinadas en un centro urbano, mayor humedad atmosférica conservará, y por ende, mayores cantidades de agua podrá recaudar en tiempos de lluvia. Lo anterior podría ser muy benéfico si se observa que durante las últimas décadas, el incremento de la temperatura global ha llevado a registrar verdaderas catástrofes en ciudades debido a los inusitados aumentos de temperatura. Equipar un inmueble con estas tecnologías puede ayudar considerablemente a mantener más fresca una ciudad si su implementación se realiza de forma generalizada.

 

Costos y tipos

Si la idea de una azotea verde comienza a germinar en su mente, debiera saber que los techos ecológicos se clasifican en intensivos, “semi-intensivos” o extensivos, en donde la diferencia radica en la profundidad del medio de cultivo y del grado de mantenimiento requerido. Los jardines en los techos tradicionales requieren de un espesor de suelo considerable para cultivar plantas grandes y césped tradicional. Los denominados intensivos, requieren mucho trabajo, irrigación, abono y otros cuidados. Los techos intensivos son de tipo “parque”, con fácil acceso y pueden incluir desde especias para la cocina a arbustos y hasta árboles pequeños.

Los techos extensivos, en cambio, están diseñados para requerir un mínimo de atención, tal vez desmalezar una vez al año o una aplicación de abono de acción lenta para estimular el crecimiento. En general, los techos extensivos se visiten sólo para su mantenimiento. Se les puede cultivar en una capa muy delgada de suelo. La mayoría usa una fórmula especial de composta o incluso de “lana-roca”, directamente encima de una membrana impermeable conocida como capa geotextil. Esto puede proveer sustrato para musgos y especies como Sedum.

Otra distinción importante son los techos horizontales o con pendiente. El declive de estos últimos reduce el riesgo de mal drenaje del agua, si bien presenta también mayores problemas para mantener húmeda la tierra.

Así pues, los especialistas de “Econstrucción” dijeron que para presupuestar la instalación de un techo ecológico, hay que sopesar varios factores, sin embargo, los precios podrían comenzar en los 800 pesos por metro cuadrado y llegar hasta los 2 mil pesos por la misma superficie.

 

Restricciones

En cuanto a este rubro,  Diego Tonda comentó que las restricciones para tener un techo verde son pocas. Fundamentalmente se hablaría de que estructuralmente la propiedad no fuera idónea para este tipo de intervenciones, ya que las techumbres verdes agregan peso adicional al edificio. Por otra parte, Alejandro Tazzer indicó que si bien es cierto que México es incipiente en la materia, podría haber algunas regulaciones que prohíban o limiten su instalación por razones de seguridad.

Los expertos concluyeron que si bien es cierto que este tipo de ecotecnias son incipientes en nuestro país, un buen impulso para la sociedad en general, como para los constructores o contratistas, sería legislar al respecto.

Países europeos han llevado a sus congresos locales legislaciones que promueven y faciliten esta serie de prácticas. Por ejemplo, en Suiza hay una Ley Federal sobre techos verdes. Gran Bretaña comenzó lentamente pero las políticas sobre este tema han cobrado gran vigor especialmente en Londres y Sheffield; mientras que en ciudades como Linz, en Austria, se paga a los constructores para que instalen techos verdes.

En este sentido, Tazzer sugirió que la promoción de azoteas verdes, vía estímulos fiscales, puede ser la mejor opción para promover esta actividad.

Así pues, cambie sus impresiones y sus sueños. La próxima vez que sobrevuele la “exregión más transparente del aire”, imagínela en verde. Seguro irá del llanto, a la felicidad en verde.