Transitamos por una crisis económica que es completamente distinta e incomparable a las anteriores. Sin embargo, también es una época que permite contrarrestar los efectos con innovación.

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Real Estate,Real Estate Market &amp;amp;Lifestyle,Real Estate México,Especial Crédito Hipotecario,Crédito Hipotecario, ROBERTO GÁNDARA<br />Director Ejecutivo Hipotecario de Banorte ROBERTO GÁNDARA
Director Ejecutivo Hipotecario de Banorte
 

 

La crisis financiera internacional de 2008-2009 fue motivada por drivers diferentes a los actuales. Su origen estuvo en una burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, de la mano con la irresponsabilidad en la parte de productos que se ofrecían (subrpime) con incentivos perversos que terminaron por generar una crisis que nos pegó fuerte a todos.

Esta vez es diferente, incluso se le llega a comparar con la Gran Recesión (1929-1932) por la magnitud de los ajustes de la actividad económica; sin embargo, es difícil contrastar lo que hoy sucede con algo que se haya vivido anteriormente. Veo este fenómeno completamente distinto, donde el motivador de la crisis

es un tema 100% de salud, además de que ahora se cuenta con un nivel de tecnología incomparable con la del pasado.

No obstante, la crisis afectó a muchas industrias que no pudieron seguir operando.

Sectores como el turismo, aerolíneas, restaurantes y muchos otros servicios se vieron seriamente golpeados en su actividad y el empleo, que es estratégico para la demanda hipotecaria. En contraparte, están las que pueden continuar con sus operaciones y generando gracias al contacto virtual, algo que hace una década habría sido imposible.

En la industria hipotecaria en particular, de esa manera se pudo y se puede seguir atendiendo a nuestros clientes, brókers y desarrolladores. Por lo tanto, en medio de la crisis, la tecnología permitió seguir avanzando en el mercado hipotecario.

A lo anterior, se sumaron las bajas tasas de interés y las excelentes condiciones para la demanda del mercado hipotecario, determinando que estemos experimentando esta crisis de manera diferente.

 

 

 

Época de transformación

Por otro lado, estamos en una dinámica de mucha transformación e innovación, donde habrá sectores que van a salir robustecidos porque le están dando la vuelta a la forma de hacer las cosas.

Por ejemplo, hay algunas empresas del sector turístico que están sacando ventaja de la situación adversa buscando temas de experiencias virtuales; en otros casos, se está observando la reactivación de algunas de las playas con importantes medidas e inversión en materia sanitaria, y hoteles transformando la experiencia en cómo dan servicio.

La ‘industria sin chimeneas’ es de las más afectadas, al grado de que les ha dificultado a los que laboran en ella el poder acceder a un crédito, sin embargo, también hay quienes, aun desempeñándose en esta actividad, han logrado diversificar sus ingresos. En la banca, particularmente Banorte, reconocemos la parte de ingresos que están generando de otras fuentes, siempre y cuando sean de actividades formales, para poder otorgarles un crédito hipotecario.

Este tema de la crisis sanitaria se va a seguir prolongando, por lo que tenemos la necesidad de reinventarnos en todas las diferentes industrias, y de poder innovar, para poder seguir generando ingresos.

 

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En medio de la crisis, la tecnología pemitió que el mercado hipotecario continuara avanzando.

 

Preocupación por los clientes

Precisamente, debido a nuestras políticas de crédito, más allá de ser flexibles o no, hemos innovado y transformado para atender adecuadamente a nuestros clientes. Nuestra primera preocupación en marzo, por ejemplo, fueron aquellos que pasaban por una circunstancia de pérdida de ingresos.

Ante ello, sacamos programas de apoyo, obviamente impulsados por las ventajas regulatorias, y les dimos la opción para que pudieran posponer o redefinir pagos durante cuatro y hasta seis meses. Pero no nos detuvimos ahí, ya que nos vimos obligados a evolucionar, al mismo tiempo, a la atención hacia nuevos clientes, combinando tasas muy atractivas.

A partir de julio, lanzamos un programa para clientes nuevos, que les permitiera comprar una propiedad o traspasar su hipoteca con nosotros y que pagaran tres meses después, o para que pudieran reducir sus mensualidades del pago de su hipoteca. Pese a la crisis del Covid-19, el mercado ha seguido muy dinámico.

En cuanto a la portabilidad hipotecaria, contamos con excelentes comisiones y tasas desde 7.5% y cero comisiones por apertura, junto con el programa de los tres meses de diferimiento; la verdad es que son beneficios enormes. En la misma portabilidad, vemos un enorme dinamismo, ya que, en Banorte, mes a mes, el índice se va incrementando; estamos hablando de niveles cercanos al 20% de la originación, que es una cantidad importante.

De cara al futuro inmediato, con una crisis que no termina, los programas de ayuda pasarán de una forma masiva a un universo más chico y esos apoyos se irán individualizando. Por ejemplo, no es lo mismo la ayuda que necesita una acreditado que está a tres años de culminar su crédito y ahora prácticamente está pagando puro capital, que quizá requiera una ayuda con una menor tasa; a cambio, otra persona con un crédito de apenas dos o tres años y por ahora paga solo intereses, que a lo mejor requiere ampliación del plazo.

Visto de otra manera, estamos entendiendo las necesidades de los clientes, debido a la diversidad del tipo de pagos es como estamos elaborando programas que pueden ayudar a los que siguen con problemas por la disminución de sus ingresos o la pérdida de empleo. Debido a la gran diversidad del tipo de pagos, elaboramos los programas: A unos bajándoles la tasa, a otros extendiéndoles el plazo.

 

Estamos en una era de transformación e innovación en la que sectores saldrán adelante porque le están dando la vuelta a la forma de hacer las cosas.

 

 

 

Cartera vencida no preocupa

En cuanto a la cartera vencida, es lógico que en épocas de crisis exista preocupación, ya que la gente se queda sin trabajo o sin su principal fuente de sus ingresos, pero con los programas de apoyo le decimos a los clientes: «Si estás en una situación difícil, no te preocupes por los cuatro o seis pagos siguientes», con lo que quedan agradecidos, y al mismo tiempo, nos ayuda a amortiguar la cartera.

En cuanto a ésta, la banca presenta un índice de 3.2% a julio de 2020, pero en Banorte es de 1.17%, que es el más bajo, aunque sí esperamos que se incremente en los próximos meses. Por otro lado, de no haber implementado los programas descritos, serían mayores los impactos.

Prevemos que si los apoyos de la Asociación de Bancos de México (ABM) cesan, continuamos con un programa interno más personalizado para buscar soluciones.

Si de plano, por muchos apoyos que hayamos brindado, la cartera vencida se deteriora más rápido o en mayor medida, ahí los bancos podríamos ser un poquito más restrictivos. Ese escenario no lo veo en estos momentos, pero claro que es un riesgo latente.

De suceder, las instituciones bancarias tendríamos que ser más prudentes, más selectivos a la hora de dar crédito, y eso obviamente le pegaría a la industria.

Banorte es uno de los bancos mejor capitalizados. Existe confianza para seguir creciendo en este portafolio a niveles de doble dígito. Durante 2020 vamos a crecer por arriba del 20% y estamos en trayectoria con eso; 2021 va a ser difícil y complicado como para hacer un pronóstico. La verdad es que muy optimista, pero teniendo bases sólidas para serlo.  


Texto Roberto Gándara

Foto: cabirnet