Hubo un tiempo en que las residencias de lujo se concentraban en un puñado de ciudades consideradas símbolos universales de riqueza: Nueva York, Londres, París o la Costa Azul. Poseer una propiedad en alguna de ellas era sinónimo de éxito patrimonial y prestigio internacional. Sin embargo, el mapa del lujo residencial está viviendo una de las transformaciones más profundas de las últimas décadas.
Querétaro es una de las entidades donde la compra-venta de propiedades ha presentado uno de los mayores crecimientos en los últimos años.









