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El turismo internacional en México mantuvo un desempeño sólido en noviembre de 2025 en términos de afluencia, aunque con señales claras de desaceleración en el gasto real, de acuerdo con la Encuesta de Viajeros Internacionales (EVI) del INEGI y un análisis de Banco Base.

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Durante noviembre ingresaron al país 8.79 millones de visitantes internacionales, lo que representó un crecimiento anual de 15.6% y el mayor registro para un mes similar desde que se tiene información. Con ello, el turismo receptivo confirma la recuperación del flujo de viajeros, incluso superando ligeramente los niveles previos a la pandemia de 2019.

 

En el acumulado de enero a noviembre, México recibió 88.07 millones de visitantes, 13.8% más que en el mismo periodo de 2024, aunque aún con un rezago marginal frente a 2019.

 

Y del total de visitantes en noviembre, 47.4% correspondió a turistas internacionales que pernoctaron en el país, mientras que 52.6% fueron excursionistas. Los turistas de internación sumaron 2.37 millones, con un avance anual de 3.5%, destacando el crecimiento de quienes ingresaron por vía terrestre (18.1%), en contraste con un avance marginal de 0.8% en los arribos aéreos. Por su parte, los turistas fronterizos crecieron 8.5%, reflejando la fortaleza del turismo regional.

 

 

Mientras que, en términos de derrama económica, el gasto total de los visitantes internacionales ascendió a 3,001 millones de dólares en noviembre, un aumento anual de 9.0 por ciento. No obstante, el gasto medio por visitante se ubicó en 341 dólares, lo que implicó una caída de 5.7% anual y su nivel más bajo para un mes de noviembre desde 2020.

 

Banco Base advierte que esta aparente contradicción se explica porque el número de visitantes crece a un ritmo mayor que el gasto total. Además, al considerar la apreciación del peso frente al dólar y la inflación acumulada, el gasto total en términos reales cayó 4.9% anual, mientras que el gasto medio real retrocedió 17.7%, acumulando varios meses de contracciones.

 

En contraste, una visión de largo plazo muestra que, frente a noviembre de 2019, el gasto total y el gasto medio aún presentan incrementos reales, lo que confirma una recuperación estructural del turismo, aunque con menor capacidad de gasto en el corto plazo.

De cara a 2026, el reto para el sector turístico no será atraer más visitantes, sino elevar el gasto promedio y la calidad de la derrama, en un entorno marcado por un tipo de cambio fuerte, inflación acumulada y una mayor participación de excursionistas y turismo fronterizo.