El año 2025 fue un punto de inflexión para el mercado inmobiliario estadunidense. Tras más de una década de precios al alza y condiciones favorables para los vendedores, el sector comenzó a mostrar ajustes en precios, demanda y reglas del juego.
- Un mercado que empezó a favorecer a los compradores
Después de años dominados por los vendedores, en 2025 los compradores comenzaron a recuperar margen de negociación. Las viviendas tardaron más tiempo en venderse y el crecimiento de los precios se desaceleró, acercándose a niveles más acordes con la inflación.
- La vivienda se volvió un tema político central
La falta de vivienda asequible dejó de ser solo un problema económico y pasó al centro del debate político nacional. La edad promedio para comprar una primera vivienda superó los 40 años, lo que evidenció las dificultades de acceso y generó presión para impulsar cambios en políticas públicas.
- Cambios en las reglas… con poco impacto inmediato
Aunque se modificaron las normas sobre comisiones inmobiliarias, el efecto en los costos fue limitado. En la práctica, muchos agentes ajustaron sus esquemas y las comisiones no disminuyeron de forma significativa, manteniendo la estructura tradicional del sector.
- Consolidación: menos jugadores, más grandes
- La inteligencia artificial llegó al negocio inmobiliario
La IA comenzó a transformar la búsqueda de vivienda. Plataformas digitales ofrecieron recomendaciones personalizadas, sugerencias de precios y experiencias más interactivas, acercando a los portales inmobiliarios no solo a la búsqueda, sino también al cierre de transacciones.
- Presión sobre los agentes independientes
Muchos agentes que ingresaron al sector tras la pandemia enfrentaron mayores costos y menos apoyos. El modelo de trabajo independiente perdió atractivo para algunos, lo que llevó a una salida gradual de agentes del mercado.
- Menor atractivo de Texas como destino inmobiliario
Después de años de fuerte crecimiento, ciudades como Austin registraron caídas de precios. En 2025, quienes buscaban viviendas más accesibles voltearon hacia regiones del Medio Oeste, dejando atrás a Texas y Florida como destinos prioritarios.
- Tasas hipotecarias altas por más tiempo
- El movimiento pro-vivienda ganó fuerza política
La idea de construir más vivienda —y más infraestructura en general— se consolidó como una corriente política más amplia. El debate dejó de centrarse solo en casas y se extendió a transporte, energía y desarrollo urbano.
- Más litigios entre gigantes del sector
La competencia entre grandes plataformas inmobiliarias se trasladó a los tribunales. Demandas entre empresas del sector se volvieron comunes, marcando una etapa de confrontación legal que podría prolongarse en los próximos años.
Un mercado en transición


