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Una mezcla entre el jardín del edén y una colonia espacial cibernética, busca convertir a la Ciudad Luz en ciudad inteligente.

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Más que estéticos, los motivos que tiene de la capital francesa para reinventarse son su necesidad de reducir en un 75% sus emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que la convocatoria de Ville Lumière para reunir a los mejores estudios del mundo es para que presenten proyectos que la impulsen a conseguirlo.

En esa búsqueda por ser un símbolo de la lucha contra el cambio climático, el proyecto París Smart City 2050, de Vincent Callebaut Architectures, propone edificios bioclimáticos y de energías limpias.

 

Para filtrar el smog a lo largo de las antiguas vías de La Petite Ceinture, se colocarán estructuras ciclónicas de dióxido de titanio. Mientras que los huertos descontaminarán los suelos mediante fito-depuración hidropónica.

 

Hechas de bambú, Masséna, en el Distrito 13, será el barrio parisino con mayor concentración de torres; los exoesqueletos hechos con esta planta podrían incorporar jardines verticales y turbinas eólicas para producir electricidad constante.

A su vez, para los hogares se propone que estén entrelazados con paneles solares térmicos y fotovoltaicos en los techos y así duplicar la capacidad y eficiencia de los característicos bloques de vivienda social parisinos con ladrillo a la vista.

 

En el proyecto de París, el bambú tendrá un papel protagonista.

 

Contaría con granjas en Porte d’Aubervilliers, cuya forma semejante a las apachetas daría cabida a sofisticados edificios articulados mediante corredores ecológicos. En cada uno de los pisos se diseñaron espacios agrícolas para ser cultivados por los vecinos, publicó elplanetaurbano.com

 

Además de triplicar el alojamiento en cada construcción de la Rue de Rivoli, propone integrar tres tipos de energías renovables en el techo, la fachada y el interior de las unidades.

 

El plan en Montparnasse es mejorar el impacto estético y energético de uno de los rascacielos más altos y polémicos de Francia, transformándolo en un edificio bioclimático con un parque público vertical, es decir, una especie del conocido Central Park, pero en espiral.

Diariamente pasan por la estación Gare du Nord 700 mil viajeros, y podría convertirse en un ecosistema con torres que parten de los andenes. Gracias a las fachadas tubulares, se generaría un caparazón electroquímico capaz de transformar la luz solar en electricidad para todo el edificio.

Sin embargo, la idea más disruptiva de París Smart City 2050 es una estructura que utiliza la energía hidráulica del río sobre el que se asienta. Mediante un sistema térmico con bomba de calor se transformarían las calorías del Río Sena en calefacción para los departamentos.