La planeación de infraestructura en México requiere incorporar criterios ambientales y sociales desde las primeras etapas para anticipar riesgos, evaluar distintas alternativas y evitar problemas durante la ejecución de las obras. En este contexto, la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) puede contribuir a desarrollar proyectos más sustentables, reducir costos y fortalecer las decisiones de largo plazo.
Durante la conferencia “La Evaluación Ambiental Estratégica: otro pilar para la planificación de la infraestructura”, organizada por el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) como parte de su programa Diálogo con Ingenieros, especialistas coincidieron en que este instrumento debe integrarse a la planeación de políticas públicas, programas, ordenamiento territorial y grandes proyectos de infraestructura.
EAE y Manifestación de Impacto Ambiental: herramientas complementarias
Uno de los puntos centrales de la conferencia fue la diferencia entre la Evaluación Ambiental Estratégica y la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).
Mientras la MIA analiza los posibles efectos ambientales de un proyecto específico, generalmente cuando ya se conocen su ubicación y características, la EAE interviene desde una etapa previa, cuando todavía es posible comparar opciones, identificar riesgos acumulados y modificar las decisiones de planeación.
“La Evaluación Ambiental Estratégica no sustituye a la Manifestación de Impacto Ambiental, la complementa y la fortalece”, puntualizó Campos López.
Por su parte, Luis Enrique Montañez Cartaxo, presidente del Consejo Mexicano para la Evaluación de Impactos (COMIMPACT) y coordinador adjunto del Comité de Medio Ambiente y Sustentabilidad del CICM, explicó que la EAE incorpora factores ambientales y sociales antes de adoptar decisiones estratégicas.
Experiencias en México muestran su potencial
Durante el encuentro, Francisco Javier Díaz Perea, consultor socioambiental y miembro del Comité de Medio Ambiente y Sustentabilidad del CICM, presentó experiencias desarrolladas en México desde 2002.
Entre ellas destacó un proyecto de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) relacionado con el manejo de gas en la región norte-noroeste, así como un ejercicio de análisis sobre la viabilidad de extraer gas natural mediante fracturación hidráulica, conocida como fracking.
Y en este último caso, el análisis consideró aspectos como la soberanía energética, la disponibilidad de agua, los riesgos ambientales y los efectos sociales. Para orientar las decisiones, se establecieron cuatro componentes: investigación geológica y tecnológica, seguridad hídrica, evaluación socioambiental y planeación energética.
Muestran estas experiencias cómo el análisis anticipado de diferentes factores puede contribuir a evaluar las implicaciones de una decisión antes de comprometer recursos en un proyecto.
Planeación estratégica para reducir costos y tiempos
Juan Carlos Tejeda González, profesor, consultor y miembro del Comité, presentó dos modelos para aplicar la EAE: uno desde el inicio de la formulación de políticas públicas y otro para revisar planes y programas existentes e identificar si necesitan ajustes.
Su aplicación permitiría identificar problemas desde las primeras etapas, comparar alternativas y reducir el riesgo de realizar modificaciones costosas cuando las obras ya están en marcha.
No obstante, para aprovechar su potencial, es necesario integrar los criterios ambientales a los procesos de decisión y no limitar su aplicación a la revisión de proyectos individuales.
Formación de ingenieros con visión ambiental y social
Analiese Richard, profesora investigadora de la UAM Cuajimalpa y miembro del Comité, advirtió que la propuesta de reforma a la legislación ambiental puede desdibujar el propósito de la EAE si le asigna funciones propias de la evaluación de proyectos específicos.
La especialista destacó que México dispone de experiencia y personal capacitado para implementar este instrumento, pero requiere cambios en los procesos de toma de decisiones y una incorporación transversal de los criterios ambientales.
Por su parte, José Luis Demetrio Elizalde Estrada, integrante del Colegio de Estudiantes del CICM y alumno de la ESIA Zacatenco, subrayó la importancia de formar ingenieros civiles capaces de incorporar consideraciones ambientales, sociales y territoriales desde la planeación.
El objetivo es desarrollar infraestructura que, además de ser técnicamente viable, responda a las necesidades de las personas y considere sus efectos sobre el entorno.