|  

La transición energética mundial avanza de forma fragmentada ante el crecimiento de la demanda, la geopolítica y la búsqueda de seguridad energética.

2 No me gusta0

La transición energética mundial está avanzando, pero no de manera uniforme. La fragmentación geopolítica, el crecimiento de la demanda y la búsqueda de seguridad energética están modificando las decisiones de gobiernos y empresas, al tiempo que distintas tecnologías y fuentes de energía avanzan a diferentes velocidades.

 

De acuerdo con Javier Mundo, Socio Líder de Energía y Recursos Naturales de KPMG México, los sistemas energéticos globales están evolucionando en un entorno cada vez más incierto, lo que dificulta hablar de una sola transición energética coordinada a escala mundial.

 

En su análisis, el especialista señala que la transformación del sector está determinada cada vez más por las condiciones particulares de cada región. Mientras algunos mercados aceleran la incorporación de tecnologías de bajas emisiones, otros priorizan el crecimiento económico, la accesibilidad de la energía y la seguridad del suministro.

La demanda mundial sigue creciendo

Uno de los factores que está modificando el ritmo de la transición es el aumento de la demanda energética. Durante 2025, la demanda mundial de energía creció 1.7%, mientras que todas las fuentes de energía registraron incrementos.

Este comportamiento muestra que la economía mundial continúa necesitando más energía, incluso mientras aumenta la inversión en tecnologías orientadas a reducir las emisiones.

Como resultado, diferentes fuentes y tecnologías están desarrollándose de manera simultánea. Esto también está generando diferencias entre regiones y provocando que las trayectorias de emisiones se alejen, en algunos casos, de las rutas necesarias para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.

 

Por ello, la evolución del sistema energético ya no puede explicarse únicamente a partir de las metas de descarbonización. La geopolítica, la seguridad energética y la necesidad de mantener un suministro suficiente también tienen un peso creciente en las decisiones de inversión.

 

El gas natural gana importancia estratégica

En este escenario, el gas natural y el gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) están adquiriendo mayor relevancia dentro de las estrategias energéticas de distintos países.

Su capacidad para complementar a las energías renovables, responder ante cambios en la demanda y diversificar las fuentes de suministro ha reforzado su posición como una herramienta para mantener la confiabilidad del sistema energético.

De acuerdo con Mundo, esta evolución apunta a que el gas natural conservará un papel importante en el sistema energético mundial durante las próximas décadas, más allá de su consideración tradicional como combustible de transición.

Esto implica que la transición energética no necesariamente significa una sustitución inmediata de unas fuentes por otras. En distintos mercados, las tecnologías renovables, el gas natural y otras fuentes de energía están creciendo de manera paralela para responder a necesidades diferentes.

América gana peso en el mercado petrolero

Otro cambio relevante se encuentra en la distribución geográfica de la oferta mundial de petróleo.

 

El crecimiento de la producción de shale oil en Estados Unidos y la consolidación de Brasil como productor relevante han contribuido a diversificar el suministro mundial. A esto se suma la incorporación de nueva capacidad productiva en Guyana.

 

La producción combinada de América del Norte, Centroamérica y América del Sur ya supera a la de Medio Oriente, de acuerdo con el análisis de KPMG.

Esta transformación reduce la concentración geográfica de la oferta y puede contribuir a una mayor resiliencia del mercado ante interrupciones de suministro en una región determinada. También modifica el equilibrio entre los principales productores y la capacidad de la OPEP para influir en el mercado petrolero.

 

 

Una transición con estrategias regionales

 

Para las empresas, el nuevo escenario implica revisar la manera en que se diseñan las estrategias energéticas. Una política energética que funciona en una región no necesariamente puede trasladarse directamente a otra, debido a diferencias en recursos disponibles, infraestructura, costos, regulación y necesidades de consumo.

 

Ante esta realidad, el análisis 2026 Statistical Review of World Energy de KPMG plantea cinco prioridades para replantear las estrategias energéticas:

  1. Reconstruir la estrategia desde una perspectiva regional, considerando las condiciones específicas de cada mercado.
  2. Convertir la resiliencia energética en una prioridad financiera, además de operativa, debido al impacto que las interrupciones pueden tener sobre las inversiones y los costos.
  3. Conocer la cadena de suministro más allá de los proveedores directos, para identificar posibles vulnerabilidades en niveles posteriores.
  4. Invertir en tecnologías con impulso comercial, considerando no solo sus beneficios ambientales, sino también su viabilidad económica.
  5. Desarrollar planes de transición ejecutables y defendibles, capaces de responder a cambios en la demanda, la regulación y el entorno geopolítico.

 

La transición energética, por tanto, está dejando de ser un proceso lineal en el que una fuente sustituye gradualmente a otra. El crecimiento de la demanda, la competencia por recursos, la seguridad del suministro y las diferencias entre regiones están dando lugar a un sistema energético más diversificado y fragmentado.

 

Para las empresas que desarrollan infraestructura y realizan inversiones de largo plazo, comprender estas diferencias será fundamental para anticipar costos, disponibilidad energética y riesgos asociados al suministro en los próximos años.