Un análisis de CDP, el sistema global de divulgación ambiental, revela que las soluciones basadas en la naturaleza se están convirtiendo en una parte fundamental de la adaptación climática local, a medida que ciudades, estados y regiones de todo el mundo abordan el cambio climático y la pérdida de biodiversidad de forma conjunta.
Ahora bien, el informe Naturaleza para las Personas y los Lugares analiza los datos divulgados en 2025 por 1,005 ciudades, estados y regiones de 80 países y todos los continentes, que representan a 1,320 millones de personas. El estudio revela que el 55% de las ciudades, estados y regiones ya están implementando al menos una solución basada en la naturaleza, como la restauración ecológica, la construcción de infraestructura verde o la reforestación, mientras que el 70% de los gobiernos subnacionales con objetivos de adaptación al cambio climático priorizan las soluciones basadas en la naturaleza.
Muestra el informe que el calor extremo, el estrés térmico, las inundaciones urbanas y las fuertes lluvias fueron los principales riesgos climáticos a los que se enfrentaron los gobiernos subnacionales, y que aquellos que adoptan soluciones basadas en la naturaleza están protegiendo simultáneamente a las comunidades de los riesgos climáticos, fortaleciendo la biodiversidad y mejorando la salud pública.
También, este enfoque basado en la naturaleza para hacer frente a los riesgos climáticos está mejorando la salud de las personas: el 65% de los gobiernos subnacionales identifican al menos un beneficio colateral para la salud pública, como una mejor calidad del aire, una mejor salud física y mental o una reducción de los impactos de los fenómenos meteorológicos extremos.
Estas medidas están teniendo un impacto positivo en los principales problemas de salud identificados por los gobiernos subnacionales (enfermedades cardíacas, infecciones y enfermedades transmitidas por vectores y enfermedades respiratorias), especialmente para los más vulnerables de la sociedad (ancianos, grupos de salud vulnerables y niños).
Sin embargo, existe una importante brecha de financiación para la realización de proyectos de adaptación al cambio climático, ya que casi la mitad de las ciudades, estados y regiones (46%) informan que las restricciones presupuestarias los obstaculizan. En 2025, los gobiernos subnacionales solicitaron 33,510 millones de dólares para proyectos de adaptación, de los cuales 2,850 millones se destinaron exclusivamente a proyectos relacionados con la naturaleza.
“El cambio climático y la pérdida de biodiversidad no son cuestiones aisladas”, reconoce Katie Walsh, directora global de CDP para ciudades, estados y regiones. “A medida que se intensifican los impactos climáticos, los ecosistemas dañados y degradados dejan a las comunidades cada vez más vulnerables. Las ciudades, los estados y las regiones reconocen cada vez más que proteger la naturaleza y combatir el cambio climático son dos caras de la misma moneda”.
Ejemplos de soluciones basadas en la naturaleza implementadas por gobiernos subnacionales:
- Proyecto Nova Ipiranga Urban Consortium de la ciudad de Porto Alegre (Brasil). Plan de 332 millones de dólares para restaurar el arroyo Arroio Dilúvio en 1,624 hectáreas y 16 barrios, combinando saneamiento, drenaje, infraestructura verde-azul, espacio público, movilidad y mejoras en la vivienda social. La ciudad también busca financiación para "Jardines de lluvia", que utilizan la infraestructura pública existente para captar y gestionar el agua de lluvia durante periodos de precipitaciones intensas.
- La provincia de KwaZulu-Natal (Sudáfrica), que sufre escasez de agua, cuenta con un Programa de Gestión Transformadora de Ríos para rehabilitar los corredores fluviales contaminados y propensos a inundaciones, mejorando la seguridad hídrica y la resiliencia de las comunidades frente a inundaciones y sequías.
- El Consejo de Auckland (Nueva Zelanda) está ampliando su arbolado urbano en 16 juntas locales y plantando 11,000 árboles en las calles.
- La Campaña Cool Boulder de la ciudad de Boulder (Colorado) contó con la participación de más de 70 voluntarios de la comunidad que recopilaron datos de temperatura y humedad en uno de los días más calurosos del año, elaborando mapas de calor que sirven de guía para las estrategias de infraestructura verde destinadas a refrescar la ciudad, desarrollar la resiliencia climática y reducir los efectos nocivos del calor extremo.