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Expertos de CETYS Universidad plantean que la integración económica de Norteamérica todavía puede profundizarse, aunque México necesita elevar su productividad, invertir en infraestructura y educación y diversificar su comercio.

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La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ocurre en un entorno en el que las decisiones comerciales están cada vez más relacionadas con factores geopolíticos. Sin embargo, especialistas de CETYS Universidad consideran que todavía existe margen para mantener y profundizar la integración económica de América del Norte, siempre que los tres países encuentren espacios de cooperación y México fortalezca sus propias capacidades productivas.

Esta fue una de las principales conclusiones del webinar “¿Quién define el futuro del T-MEC?”, organizado por CETYS Universidad como parte de la serie T-MEC En Clave, dedicada a analizar el proceso de revisión del acuerdo.

No obstante, el contexto actual es distinto al de las primeras etapas del tratado. La revisión se desarrolla mientras Estados Unidos busca reducir su déficit comercial, fortalecer su manufactura y revisar sus cadenas de suministro, objetivos que han añadido una dimensión geopolítica a las conversaciones.

 

Durante julio de 2026, los tres países acordaron realizar revisiones anuales del T-MEC, que permanece vigente hasta 2036. El propio tratado permite que, durante estas revisiones, las partes acuerden extender su vigencia.

 

Una negociación con mayor peso político

Para el Dr. Mario Dipp Núñez, docente de Posgrado y director del Campus Mexicali de CETYS Universidad, uno de los problemas del escenario actual es la incertidumbre que genera para las inversiones de largo plazo.

El especialista señaló que un esquema de revisión frecuente puede dificultar la planeación empresarial, debido a que los proyectos de inversión requieren horizontes más amplios.

Dipp citó al primer ministro canadiense, Mark Carney, quien ha descrito el actual distanciamiento comercial y político con Estados Unidos como: “Esto no es una transición, es una ruptura”.

Para el académico, las diferencias entre Canadá y Estados Unidos también pueden complicar el escenario de negociación para México.

Por su parte, el Dr. Alfredo Valadez García, docente de la Escuela de Administración y Negocios de CETYS Universidad, consideró que algunos de los objetivos comerciales de Estados Unidos requieren modificaciones estructurales y no pueden resolverse únicamente mediante cambios en el intercambio comercial.

Como ejemplo, señaló que el déficit comercial estadunidense no puede corregirse en el corto plazo sin transformaciones profundas en la economía.

Integración regional todavía es una opción

 

Uno de los puntos centrales del análisis fue la posibilidad de que México, Estados Unidos y Canadá aprovechen con mayor profundidad sus capacidades complementarias.

 

Dipp planteó que el concepto de “Fortress America” —una Norteamérica con mayor integración económica y productiva frente a otras regiones— todavía tiene posibilidades de desarrollarse.

“El concepto de Fortress America sigue vigente. La región pudiera ser autosuficiente en muchos rubros si pudiera colaborar”, resaltó.

Desde esta perspectiva, la integración regional no significa que los tres países produzcan lo mismo, sino que aprovechen sus ventajas y capacidades dentro de cadenas productivas compartidas.

 

 

De hecho, el fortalecimiento de las cadenas regionales de suministro y la reducción de la dependencia de proveedores externos ya forman parte de las conversaciones de revisión entre México y Estados Unidos. En julio, ambos gobiernos señalaron la necesidad de robustecer la manufactura norteamericana y las cadenas regionales.

México necesita elevar su productividad

 

Para los especialistas, el resultado de la revisión del T-MEC no depende únicamente de las condiciones que se negocien con Estados Unidos y Canadá. México también necesita mejorar las condiciones internas que determinan su capacidad para atraer inversión y generar mayor valor.

 

Valadez planteó tres escenarios para la región: un fortalecimiento de la integración que permita construir un bloque económico más sólido; un T-MEC con menor profundidad y revisiones frecuentes que genere incertidumbre para la inversión; o una mayor fragmentación acompañada de aranceles, restricciones y controles.

En este contexto, el académico destacó que México debe aumentar su capacidad productiva y su aportación a las cadenas regionales.

La apuesta, explicó, debería pasar de ofrecer únicamente “mano de obra barata” a desarrollar “mano de obra productiva”, mediante una mayor inversión en educación e infraestructura.

Ahora bien, la posición coincide con uno de los objetivos que México ha planteado durante la revisión: fortalecer el contenido regional y las cadenas de suministro de América del Norte. El gobierno mexicano también ha señalado que 85% de las exportaciones del país mantienen arancel cero bajo el esquema comercial vigente.

Infraestructura, educación y Estado de Derecho

 

Para los expertos de CETYS, fortalecer la posición de México frente al T-MEC requiere trabajar en factores que van más allá de la negociación comercial.

 

Entre ellos se encuentran la infraestructura, la formación de capital humano, la generación de inversión nacional, el Estado de Derecho y una mayor diversificación de los mercados de exportación.

La lógica es que México pueda aprovechar la integración norteamericana desde una posición productiva más sólida y con mayor capacidad para generar valor dentro de las cadenas regionales.

 

Esto también permitiría aprovechar mejor la relocalización de operaciones y la integración de proveedores, en lugar de limitar la participación mexicana a actividades de menor valor agregado.

 

Un bloque económico con mayor integración

Concluyeron los especialistas que el futuro del T-MEC todavía está abierto y que la integración económica de Norteamérica continúa siendo una posibilidad.

La revisión conjunta no implica por sí misma la terminación del acuerdo. De acuerdo con la Secretaría de Economía, México, Estados Unidos y Canadá mantienen el T-MEC vigente hasta 2036 y realizan revisiones anuales como parte del mecanismo establecido en el tratado.

Para México, el reto consiste en participar en esa negociación mientras fortalece las condiciones internas que pueden aumentar su peso económico dentro de la región: infraestructura, educación, productividad, inversión y diversificación comercial.

 

La conclusión de los especialistas puede resumirse en la necesidad de concentrar esfuerzos en aquellos factores que México puede modificar directamente. Como plantearon durante el webinar: “Concentrémonos en lo que podemos controlar, lo que hacemos aquí en México”.