Toyota, el gigante automotriz, anunció para este mes una reducción de su producción en al menos 40% a nivel mundial.  

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La carencia de chips y semiconductores sigue impactando a la producción mundial de automóviles. Prueba de lo anterior es que Toyota, el líder mundial del sector automovilístico no fue inmune a esa escasez.

El único gran fabricante que había capoteado la falta de semiconductores gracias a sus compras anticipadas, el stock y la buena gestión en su cadena de suministro, anunció hace semanas un fuerte descenso de su producción de vehículos el próximo mes al recorta en 40% su producción global en septiembre.

Desde hace meses, los semiconductores son el centro de atención internacional después de que su escasez, agravada por la pandemia, pusiera de manifiesto el papel crucial que los chips desempeñan en muchas industrias que utilizan tecnología punta, como la automovilística.

Según datos del Boston Consulting Group y de la Semiconductor Industry Association, la producción de estos componentes electrónicos clave se ha alejado de sus bastiones tradicionales en los últimos 30 años.

Al menos hasta 1990, Europa, Estados Unidos y Japón eran los líderes en la producción mundial de los semiconductores, en tanto que los países de la Unión Europea suministraban 44% de los chips del mundo, Estados Unidos el 37% y Japón el 19%.

Pero con la irrupción de Corea del Sur, Taiwán y China, a partir de la década del año 2000, las tres regiones que solían liderar en producción se redujeron a una cuota de mercado combinada de sólo 36% durante 2020.

En este escenario, la Unión Europea aparece como la gran perdedora en la batalla de los semiconductores, ya que su cuota de producción mundial se reduciría a sólo el 8% con las previsiones a 2030.

Sin embargo, los europeos tratarán de contrarrestar esta tendencia con el anuncio de un plan para desarrollar la producción de chips de última generación, con la meta de volver a la carrera en los próximos diez años.

Con información de Expansión y Statista.